sábado, 23 de mayo de 2015

Un paradigma de la ineficiencia cubana

Por Arnaldo Ramos Lauzurique/ RCCC.

LA HABANA.- Desde el 7 al 16 de mayo, estuvo cerrada al tránsito la cuadra correspondiente a San José entre Belascoaín y Gervasio, en el municipio de Centro Habana, donde más de 15 trabajadores se pasaban el día sentados sin hacer nada y conversando mientras solo dos o tres picaban la calle pausadamente. Se aparentaba que no había un jefe que supervisara y apresurara los trabajos y si estaba allí participaba de la misma diversión del resto de los obreros.

El objetivo era desenterrar los cables donde está ubicado el panel de control para el suministro eléctrico de la zona, lugar en el que previamente se habían instalado dos columnas de hormigón con equipos aéreos, para lo cual necesitaban restablecer cables nuevos y posteriormente subirlos a los dos postes.

Después de cerrar la calle y llenarla de escombros dejaron los huecos abiertos y esperando toda la brigada  en completo asueto por dos días. Finalmente llegaron los cables, los instalaron y terminaron la obra pero la calle continuó cerrada con los escombros en el medio de la vía.

Por un pasadizo rústico que hicieron para cruzar la calle, en dos ocasiones se cayeron una mujer y un hombre y este último tuvo que dirigirse a un hospital debido a los fuertes golpes que sufrió.

Concluida la instalación recogieron una parte de los escombros pero el resto quedó allí, con la vía cerrada para incomodidad de vecinos y transeúntes durante una semana, hasta que por fin ante las quejas y comentarios reiterados el día 16 en la mañana lo limpiaron todo apresuradamente, pero dejaron la valla amarilla de impedir el tránsito a un lado sin recoger.

Este es un ejemplo claro de que la forma en que se trabaja en el país es inoperante, ya que es posible que se abra una obra sin garantizar los suministros indispensables a tiempo, mientras los trabajadores y sus jefes demuestran mayor interés en eternizar su permanencia sin hacer nada y cobrando su mísero salario, y es muy posible que en algunos casos, se dediquen  a trapichear, divertirse o simplemente descansar; que a concluir la labor asignada.

Un simple destrozo en una cuadra sirve de paradigma de lo que ocurre en las inversiones y en la producción en general en Cuba, que explica el por qué las obras se mantienen en proceso por largos períodos y muchas no llegan a concluirse, lo cual es debido al sistema o más exactamente a la falta de sistema imperante.

Las firmas extranjeras que quieran invertir en Cuba deberían tener en cuente ejemplos como éstos para poder exigir al régimen controlar la ejecución de sus obras si quieren operar con eficiencia.



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