lunes, 4 de mayo de 2015

La UNEAC y sus infames asuntos

Por Óscar Sánchez Madan/ Hablemos Press.

Muy preocupados los integrantes del Consejo Nacional de la oficialista Unión de  Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), se reunieron el pasado 27 de abril en La Habana, para evaluar el trabajo de 8 de sus comisiones permanentes durante los últimos 12 meses.

Pocos se sorprenden de que este encuentro estuviera presidido por Miguel Díaz Canel Bermúdez, Primer Vicepresidente de los Consejo de Estado y de Ministro, se trató de una cita gubernamental.

Los participantes se pronunciaron a favor del trabajo de adoctrinamiento político e ideológico en las comunidades, y del mejoramiento de los vínculos con los medios estatales de comunicación, [los únicos legales en el país].

Recuérdese que Cuba es un estado totalitario donde el régimen comunista lo controla todo, así mismo los asistentes subrayaron la necesidad de atacar las disciplinas sociales, “no los violentos actos de repudio contra los disidentes”,  como los significados en Panamá durante el Foro de la Sociedad Civil (Cumbre de las Américas), si no aquello que afecta a la revolución.

Inquietos por el desconocimiento que tiene la población  de la cultura estadounidense tras más de cinco décadas de autoaislamiento, el consejo llamó a promoverla en la isla de conformidad con el nuevo escenario que se vislumbra en las relaciones Cuba-Estados Unidos de América.

No obstante como les han aconsejado los comisarios del Partido Comunista durante el conclave, los representantes de la mencionada institución convertida en guarida de soplones, y focas amaestradas advirtieron sobre el peligro de la fascinación y la imitación.

Por lo que se percibe; ahora las cubanas y cubanos tendremos que leer más ha Hernest Hemingway y a Avram Noam Chomsky, y atragantarnos con la cinematografía antiestadounidense Made in USA.

A esta sesión del consejo de la UNEAC no pudo faltar el virtual policía Abel Prieto Jiménez,  destacado sensor de la cultura y uno de los principales asesores del dictador Raúl Castro, quien dirigió la represión contra los disidentes cubanos que estuvieron en el citado Foro de Panamá.  
  
Quizás esa fue una de las razones por la que el zorro Miguel Barnet presidente de la referida asociación, otro de los comisarios que vigilan y persiguen a los intelectuales cubanos, calificó la reunión como “un momento especial”, y no podía ser de otra manera, la desprestigiada UNEAC que él preside  la integran también, hay que decirlo eminentes pensadores del patio.

No deja de cumplir al pie de la letra los mandatos del oficialismo, y ilustres escritores cubanos condenados al ostracismo como José Lezama  Lima,  y Reinaldo Arenas, si vivieran estarían de acuerdo con esta última afirmación, para ello como para el poeta y periodista Raúl Rivero o la escritora y laureada Zoe Valdez, ambos exiliados, los caciques de la cultura cubana cumplen muy bien los de testaferros del régimen.

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