sábado, 16 de mayo de 2015

La agonía de los “vicios” populares en Cuba

Cajas de cigarros de fabricación nacional en falta.

Por Mario Hechavarría Drigg/ HABLEMOS PRESS.

LA HABANA.- La reunión final del control efectuado al Ministerio de Comercio Interior (MINCIN), efectuada el pasado 17 de abril, constató “la ausencia en el mercado, en más de un 30 por ciento de productos de alta demanda”.

La información de Granma debe interpretarse como la agonía diaria si se trata de satisfacer los llamados vicios populares: El café de cada amanecer, los cigarros, los tabacos y finalmente las cervezas refrescantes, cuando es posible, cerrar el día. Tales productos se encuentran en permanente escasez desde hace más de un año.

Sobre la importancia económica de las citadas mercancías, abundan cifras y testimonios. Un administrador de larga experiencia, precisó “dependemos mucho de los cigarros, tabacos, cerveza y ron a la hora de cumplir los planes de venta. Pueden ser hasta el 80 % del total”, publicado en Havana Times, 6 de junio 2014. 

Cigarrillos y Tabacos son los principales protagonistas.

La crisis tiene larga fecha, en octubre del pasado año, el bloguero Jorge Enrique Rodríguez publicó en EL MUNDO.ES: “Lo cierto es que los establecimientos de municipios como Habana Vieja, Centro Habana, Arroyo Naranjo y Cerro confrontan desde hace más de cinco meses la ausencia frecuente de ventas de cigarros”.

Al indagar causas, atribulados dependientes, administradores dicen no saber el por qué algunos reiteran el viejo problema de las deudas, de los cobros y pagos entre empresas. Se habla de la sequía en las regiones agrícolas y hasta del turismo capaz de absorber, dada su prioridad, la mayor parte de las producciones.

Nuevamente el periódico oficial –Granma- nos ilustra: “El vice contralor general apuntó que se cuantifican considerables pérdidas económicas derivadas de cuentas por cobrar y por pagar vencidas; gastos por pérdidas y faltantes, deudas tributarias, pagos indebidos…”.

Un sólo dueño, una sola cuenta. Sin embargo, el pueblo en la calle paga las culpas al levantarse si café, sin un cigarrillo o tal vez de vacaciones, sin la refrescante cerveza.

Un buen ejemplo de la crisis en cuanto a los vicios populares está en el mercado de Carlos III, la mayor plaza comercial del país vendiendo en divisas.

Durante los días antes y después del domingo de las madres, colapsó la venta de cervezas en moneda nacional. No era posible comprarlas en la tarde, mientras en la mañana era preciso recorrer sus más de 10 mil metros cuadrados, adivinando dónde estaba el tan solicitado producto.

Capítulo aparte para el café.

La frustración comenzó cuando el nuevo Presidente reconoció la imposibilidad de continuar ofertando dos onzas normadas mensuales de polvo puro, excelente al paladar y preservativo para las cafeteras, tal y como anunciara su hermano antecesor.

Ahora se vende la misma cantidad en sobres sellados, a 4 pesos moneda nacional pero al 50 % de pureza. El mercado negro ofrece lo mismo a 15 pesos cubanos. 

Lo peor es cuando de alguna forma hay dinero fuerte, pesos convertible (CUC).
Las personas acuden a las llamadas Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD), donde un paquetico de 8 onzas, equivalente a 4 de los sobres anteriormente mencionados pero de café puro. Vale no menos de 3,20 CUC ó 80 pesos moneda nacional, asequible ambos pagos de acuerdo a las nuevas regulaciones en pos de unificar monedas.

Puede ser una odisea encontrar tales paquetes de los flamantes Caracolillo, Serrano o Cubitas, por sólo mencionar las marcas más vendidas. Un día sí, otros no, a suerte y verdad, andar La Habana en busca del buen café cubano.

Hoy por hoy en numerosas esquinas de la capital se estacionan los vendedores de Criollos, el cigarrillo de mayor aceptación, fuerte por demás. La cajetilla de  7 pesos cubanos se revende a 10 pesos cubanos. En tanto un tabaco sencillo, precio oficial de un peso cubano, vale el doble.

No es un asunto habanero, del campo vienen a comprar paquetes enteros para su reventa, a los dependientes les resulta positivo, salen del producto en poco tiempo. Recibiendo comisión por permitir la compra en gran escala.

La agonía de los vicios populares muestra en su contradicción la impotencia de los gestores económicos estatales. Se prolonga hasta el infinito ese reino de la escasez llamado socialismo.

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