viernes, 3 de abril de 2015

Un golpe al mentón. La mentira socialista

Un salón de lustradores de zapato en el municipio Bayamo.

Por Osmel Almaguer/ Hablemos Press.

LA HABANA.- El pasado domingo en el programa Pulso Deportivo, que trasmite el canal Tele Rebelde en horas de la mañana, el periodista Jimmy Castillo entrevistaba a Waldo Santiago, ex boxeador, entrenador y actualmente miembro de la Federación Cubana de Boxeo. Hablaban sobre los comienzos de Santiago como boxeador. Era muy joven, pobre y estaba mal alimentado; se ganaba la vida limpiando zapatos. 

Aquí, una salvedad. El periodista le interrumpe para aclarar que su historia data de “antes del triunfo de la Revolución”, tal vez alarmado por la peligrosa carga ideológica de ciertos elementos en el relato del entrevistado.

Pobreza, mala alimentación. ¿Acaso inherentes al sistema capitalista? ¿Quién podría creerlo en pleno siglo xxi? Oficio de limpiabotas. ¿Denigrante?

Me pregunto cómo es que un programa de televisión que pretenda algo de seriedad se atreva a sostener el viejo discurso de las bondades del socialismo y la crueldad del capitalismo. Me pregunto si un sistema que pretende sostener a su pueblo con unas libras de frijoles, arroz y azúcar mensuales puede catalogarse de bondadoso.

Recuerdo que cuando pequeño, mi abuelo hacía historias sobre sus tiempos de juventud. Él se ganaba la vida limpiando zapatos. Se sentía humillado teniendo que trabajar a los pies de un “señor”, que casi siempre se sentía superior y así le trataba.

Pero limpiar zapatos es, si se le dedica una mirada pragmática, un oficio digno. Al menos, más que la mayoría de los oficios en la Cuba de hoy. Lo digo pensando en que los limpiabotas de antes del 59 no robaban a nadie para sobrevivir, ni maltrataban a nadie al brindar sus servicios.

Hoy, los estafados son los clientes. Hoy los humillados son los clientes. Los trabajadores basan su supervivencia en el robo, y existen muchísimas maneras de hacerlo. Desde el que altera la pesa hasta el que declara altas pérdidas por concepto de mermas en el almacén, pasando por el que multa los productos, los adultera, los vende en mal estado, o compra y roba la materia prima de sus ofertas.

Sin embargo, todas estas actividades son tácitamente permitidas por el Estado y la sociedad, en tanto las saben la única manera de subsistencia ante el caos económico que vive el país.

Frente a ellas, el vilipendiado oficio de limpiabotas, que desapareció como lo hicieron un gran número de símbolos de la etapa republicana, como son la victrola, la bolita, los casinos, etc., es una actividad respetable. Mis respetos a los pocos que aún practican este oficio; muchas veces sin los insumos necesarios.

Pero volviendo al tema de la pobreza, no hay más que recorrer el país para constatar cómo esta persiste en muchas de sus regiones rurales. Recuerdo haber visto pequeños con las barrigas idénticas a las de los niños africanos que a diario ponen por la televisión, como ejemplo de los desmanes del capitalismo.

Son esas zonas del país, aunque en la capital también las hay, los llamados barrios malos, en donde la policía se lo piensa unas cuantas veces antes de intervenir, donde no existe siquiera la manera de robar, porque no hay a quién, no hay qué.

También estaría siendo ingenuo si responsabilizara totalmente al periodista Jimmy Castillo por su postura ante las cámaras. Todos sabemos lo que hay que decir en la televisión estatal, y todos sabemos que el periodista que no lo hace, jamás tendrá una carrera decente en este país. Hablo de viajar para cubrir eventos internacionales y multidisciplinarios, que son también el escape económico de los periodistas.

Como ven, todo forma parte del sistema. Sistema que dirige las actitudes y actuaciones de las personas, dejando un margen muy estrecho a la libertad y a la dignidad. Símbolos, por cierto, utilizados y maltratados sobremanera por los usureros ideológicos de toda esta farsa, quiero decir, por el gobierno cubano.

VIDEOS