lunes, 6 de abril de 2015

Revolución Energética, dudoso proyecto del castrismo


Por Oscar Sánchez Madan/ Hablemos Press.

CIDRA, Matanzas.- Ha resultado bastante dudosa la denominada Revolución Energética, proyecto promovido en Cuba por el expresidente Fidel Castro, tras los prolongados cortes del servicio eléctrico que enfrentó la población durante los años 2005-2006.

La misma ha tenido el propósito de sacar al país de la bancarrota electroenergética que se produjo debido al ineficiente funcionamiento de las termoeléctricas de fabricación soviética, a la ausencia de adecuados mantenimientos, a la mala preparación de los especialistas, a la decisión del régimen de utilizar petróleo cubano de pésima calidad en el Sistema Eléctrico Nacional y al deficiente estado de las redes.

Es cierto que las autoridades han desplegado por diferentes regiones del país paneles solares y grupos electrógenos. Han incrementado los mantenimientos en las termoeléctricas, han sustituido postes, cables y transformadores eléctricos obsoletos. Esto, sin embargo, no ha impedido que las afectaciones a la población hayan continuado, aunque en menor cuantía que en los referidos años.

Desde aquella fecha las reparaciones intensas de las líneas no se han detenido. Las autoridades no han informado hasta cuándo se extenderán. El estado de abandono en que estas se encontraban era –y aún lo es en muchas regiones- desastroso.

Pocas veces la cúpula gobernante invirtió significativos recursos para realizar estas necesarias labores. Los dedicaba a promover la subversión en el hemisferio y a robustecer sus cruzadas ideológico-propagandísticas.

Durante el año 2014 y lo que va de 2015, la población ha sufrido molestos apagones con sus costosas consecuencias. Recordemos que esta ha sido obligada –por decisión gubernamental- a elaborar los alimentos en hoyas y fogones eléctricos vendidos a altos precios. Cuando se interrumpe el servicio, los ciudadanos no sólo se quedan sin luz y sin agua potable, se les dificulta preparar el desayuno, el almuerzo o la cena.

Hay localidades como la ciudad de Matanzas, con más de 132 mil quinientos habitantes o como La Habana, con más de dos millones, en cuyos repartos se ha interrumpido el servicio eléctrico en la primera hasta más de tres horas y en la segunda hasta 9 horas. También hay zonas como el municipio de Unión de Reyes, donde los vecinos han enfrentado apagones de corta duración, pero con mucha reiteración.

Esta situación parece no tener fin. Empeora cuando llueve con intensidad o al pasar cerca de la isla tormentas eléctricas o huracanes. En estos últimos casos, como sucedió en Santiago de Cuba, en el año 2013, la población permanece hasta más de cinco días sin fluido eléctrico.

Alarma el hecho de que los fogones y las hoyas eléctricas comercializados por el Estado, en la mayoría de los casos se han deteriorado y es difícil poder repararlos en las dependencias gubernamentales donde escasean las piezas de repuesto. Esto perjudica a la mayoría de la población que no cuenta con recursos para comprarlos en las Tiendas Recaudadoras de Divisas.

No olvidemos que los salarios de los trabajadores son extremadamente bajos en relación con los elevados precios de los productos alimenticios, la ropa, el calzado, los artículos de uso doméstico y los materiales de construcción. El salario promedio mensual de los trabajadores (470 pesos) alcanza para comprar solamente dos kilogramos de carne de res de segunda calidad.

Cuba tiene en la actualidad una gran dependencia del suministro de combustible venezolano. Con él se mueve casi toda la industria nacional. 

Basta que mañana se deterioren las relaciones con ese hermano país para que nuestra pequeña isla atraviese por una grave crisis energética de incalculables consecuencias.

Lo cierto es que la tan cacareada Revolución Energética no ha resuelto los más urgentes problemas de las cubanas y los cubanos.

El triunfalismo con el cual los partidarios del régimen dieron la bienvenida a este controvertido proyecto oficialista no ha evitado que el mismo haya resultado bastante dudoso. Ha servido sólo para evitar el colapso de las industrias de un Estado que es una virtual propiedad de los hermanos Castro.

En este oscuro escenario la población tiene que arreglárselas como puede.

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