miércoles, 15 de abril de 2015

Opinión: Mercenarios serán ellos los asalariados de Castro

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

La Habana.- Los propagandistas de la dictadura hereditaria de Cuba gritan por el rechazo a permitirles disfrazar a sus comisarios como "sociedad civil" para que con sofismas y poses de victimismo finjan representar al pueblo que ayudan a oprimir.

En Cuba no informan claro, menos dicen los argumentos opuestos a su monólogo oficial pero el público discierne algo por lo poco que dicen y por lo casi todo que callan.

¿Por qué ese secreto si los apoya el 97,5 % del pueblo?  Según declaró Raúl Castro, basado en truquitos estadísticos del Gran Hermano. Primero malas caras en TV y prensa cubanas. Luego alegre declarar "victoria moral".

"Sociedad civil" es un concepto desconocido para los cubanos. El Gobierno y sus Organizaciones No Gubernamentales (ONG) si tuvieran algo que ver con ella no mantendría cuidadosamente al pueblo en la ignorancia de ese concepto. Ni de sus derechos y ni se negarían a debatir con sus opositores.

Es el colmo argumentar que la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) es un sindicato "legítimo" que tiene algo que ver con los trabajadores y "la dignidad". Podrán decirlo, afuera, a los izquierdistas de folletos y cancioncitas pero no a los cubanos que desprecian a su obligatoria CTC.

CTC que desde 1990 apoya que a ninguno de sus millones de sindicalizados le alcance el salario para comer. La desaparición gradual o inoperancia de la legislación laboral que protegía a sus afiliados desde 1940, la más avanzada de Latinoamérica en su época.

Eliminaron la jornada de 8 horas, en el sector estatal y en privado. La prohibición de huelgas desde 1960. “Explican" que en Cuba hay "armonía social y unidad" entre los trabajadores "en el poder" con el Estado empleador, por tanto, "es innecesario el derecho de huelga". 

Negar que seamos representantes de la sociedad civil quienes hacemos periodismo independiente u organizaciones opositoras, a quienes el Estado, espía, amenaza de prisión, acosa, golpea, niega empleo, ataca a sus familiares y niños. Expone la incompatibilidad del Régimen con todo lo civil.
Alegar que el pueblo no conoce a los disidentes que si son conocidos en el extranjero es "reconocimiento de parte" y de cómo el Estado niega espacio a la sociedad civil y mantiene al pueblo en la ignorancia de esta.

El Gobierno y su omnipresente Seguridad del Estado si nos conocen para perseguirnos, porque revelando la verdad, que silencian, los hemos obligado a reconocer a medias o les estorbamos silenciar su corrupción, represión, presidio, tortura, discriminación racial y religiosa.

Y otros males que generan, niegan o pretenden minimizar. Como la creciente pobreza, marginalidad, prostitución, drogadicción, criminalidad, desempleo masivo, malos servicios de Salud, epidemias, desinformación, mala administración, escasez, inflación, desastre del sistema escolar y otras.

Si sus "revolucionarias organizaciones de masas y culturales" callan o reconocen algo con 20 y 30 años de retraso las verdades que develamos y que no quieren remediar. ¿Quienes representan a la sociedad civil y quiénes la ilegalizan con todo el poder del estado totalitario?

Nos acusan de "mercenarios del imperialismo" pero los mercenarios son tropas de soldados extranjeros o con pocos nacionales en sus filas. Nosotros somos cubanos bien civiles, sin siquiera ciudadanías extranjeras como dicen los descendientes del general Raúl Castro.

Ni servimos militarmente o con servicio de inteligencia a "pueblos hermanos" a cambio de parasitarios beneficios, como hace este Estado. A lo que llama "solidaridad", igual que a sus "grupos de solidaridad con Cuba", mientras que la ayuda que reciben los disidentes la llama "injerencia extranjera" y "mercenarios", en el sentido de quien obra por la paga ¿le pega acaso a un Fariñas que destruyó su salud con huelgas de hambre? ¿Por paga hace alguien eso o va preso? ¿O las damas de blanco se dejan golpear por turbas de policías vestidos de civil?

!Por la paga obran ellos!, gobiernistas, no revolucionarios, por migajas de la mesa del poder como sindicalistas traicionan al movimiento obrero. Como periodistas callan y mienten. Como pastores religiosos adoran al dios estado anticristiano y a título de patriotas dejan destruir a Cuba. 

En nombre de una "revolución" en la que no creen porque concluyó hace décadas. Con el aplauso de esa izquierda fósil de los años 60, seres increíbles, como Frey Betto, que niegan los crímenes del régimen de los Castro y su realidad de fracaso. 

Leal sacrificio del cerebro a la diosa revolución. Como sus antecesores de los años 30 y 50 (como Paul Sartré) negaron los crímenes de Stalin y de Mao: Las purgas no existieron o eran necesarias por el fin noble; pues en Cuba todo es idílico y lo que no, "errores" justificables.

¿Cómo justifican el acoso telefónico con amenazas de muerte a opositores cubanos invitados a la Cumbre? Como al periodista Roberto de Jesús Guerra y los golpes a arrestados esposados.

¿Y las fascistas Brigadas de Respuesta Rápida? imitación de los camisas Negras y de las Secciones de Asalto. Pero sin uniforme ni fe fundadas por la Asamblea Nacional que por ley que autoriza a violar las otras leyes que criminalizan escándalo público, amenaza o agresión.

Bajo el capitalismo lo llamarían tortura o terror de estado. Bajo los Castro lo niegan o "es defensa de la Revolución", porque son "fans" de ese equipo, e igual dirán de las represalias contra quienes asistieron a la Cumbre. 

En el mundo democrático hubo y hay admiradores de Adolfo Hitler y hoy, seguidores del nazismo. Igual con el mesiánico castrismo o bolivarianismo o el nuevo nombre con que disfracen al totalitarismo.

Cuestión de predicar la solución de males sociales con la panacea de seguir a un macho alfa emotivo. Negar la realidad en nombre de ideales de justicia social y nacionalismo. Crear dictaduras constitucionales.

Políticos de países democráticos que gozan de los derechos humanos en su tierra se les hacen cómplices en la falsificación de la realidad cubana. Por hacer buenos negocios banquetean con los amos de Cuba igualito que en el final de "Rebelión en la Granja".

O por coyunturas políticas internacionales por las que prefieren -para no actuar- fingir que no ven apartheid en Cuba ni una dinastía a lo Haití de Duvalier. 

Pero la Historia y la Matemática demuestran que, por tozudos que sean esos izquierdistas profesionales y "optimistas" los David Cooperfield del diálogo, la realidad es más tozuda y pesimista.
Quién quiera justicia social y sociedad civil para Cuba. Quien se diga revolucionario socialista que apoye la causa de los derechos humanos, tan violados en ella con complicidad de los extranjeros que desde izquierda y derecha pregonan falsas mejorías y reforma de los irreformables Castro. Quien no las quiera para Latinoamérica ¿por qué copia la receta de Fidel Castro? que destruyó a Cuba y antes fracasó en cuanto país la intentaron aplicar. 

Solamente es útil para eternizar en el poder a un mesías y su camarilla auto proclamados "la Patria" para amordazar por "apátrida" a todo el que cuestione, para quebrar la economía, declarar ilegitima toda crítica y conducir a la guerra civil y a la esclavización de la sociedad en nombre de bellos ideales.

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