lunes, 13 de abril de 2015

Matrimonio con VIH amenazados de ser desalojados

Maibel y Bienvenido junto a su hijo.

Por Jorge Bello Domínguez/ RCCC.

ARTEMISA.- Un matrimonio de enfermos de VIH es amenazado de ser desalojados de un vertedero de la Empresa de Comunales que usan como vivienda.

Maibel Carménate Rodríguez, de 48 años y su esposo Bienvenido Morabal Baños, de 30 años están infestados con SIDA. Además tienen un hijo de seis años llamado Pablo Noa Carménate.

Desde hace más de año y medio viven en esa barraca que es un medio básico de la Empresa de Comunales del Poder Popular. Su uso es como vertedero de desechos sólidos; no obstante es el único lugar que tienen para estar. No poseen electricidad, ni agua potable.

Morabal trabajaba en la Empresa de Comunales como recolector en un camión de la basura y tuvo que dejar ese trabajo por motivos de salud. Desde ese momento están constantemente amenazados con ser desalojados del lugar por las autoridades de la zona.

María Josefa Rodríguez, directora de esa entidad,  fue la que permitió establecerse ahí pero ahora es ella la que los quiere echar.

Maribel, esposa de Bienvenido plantea, “nosotros  hemos tratado de hablar con esa señora para que entienda nuestro grave problema y es por gusto. No hay manera de despertar en ella un ápice de sentimiento”.

También se refiere “hemos ido al Gobierno del Municipio, al Partido y a Vivienda, para ver en la medida de lo posible como podemos resolver esta situación”. Hasta este momento y en cada uno de los lugares “se nos da la misma perorata”, dijo.

La familia narró a este comunicador las penurias por las que atraviesan y los problemas que tienen que enfrentar para poder subsistir y alimentar al pequeño Pablo Noa Carménate, hijo de Maribel, de seis años de edad.

Carménate explica, que todo ha sido en vano y que viven en condiciones infrahumanas, sin electricidad, sin equipos electrodomésticos y sin abastecimiento de agua. Tienen que cargarla en cubos, desde las casas del frente.

A la Dirección de Salud Pública también se acercaron para que se les  asignaran los medicamentos que lleva la enfermedad, incluyendo los retrovirales, sin tener algo positivo”.

Tanto Maribel como su esposo trabajan en el campo para poder subsistir. No tienen libreta de racionamiento, por lo que el niño se ve privado de poder alimentarse con leche.

La mayor preocupación que ella tiene es que Dios le permita poder criar al niño, porque según dijo “estoy condenada a muerte” pero mientras vive, está también muerta.

En Cuba la protección a personas con esta enfermedad se usa solamente para fines publicitarios. Son muchos los  que hoy en día viven en condiciones deplorables y marginados por un sistema que una vez les prometió protección, igualdad social, justicia y seguridad.

VIDEOS