lunes, 13 de abril de 2015

Las primeras damas en Cuba, asunto irresuelto

Talía González y Raúl Castro

Por Carlos Ríos Otero/ Hablemos Press.

LA HABANA.- El maestro Ciro Bianchi nos sorprende cada domingo en el periódico Juventud Rebelde con historias magistralmente contadas. Examina siempre la etapa nombrada oficialmente como “república mediatizada”, que comprende el período entre los años 1902 y 1958. La más reciente, versó sobre el tema de las primeras damas.

Comenta el narrador que ellas eran, sencillamente, las señoras del presidente, y que en el referido periodo hubo 19. Entre ellos: Batista y Grau, como los más notables en asuntos de faldas.

Cuenta también que Genoveva Guardiola no pudo asistir a la toma de posesión de su esposo, el primer presidente en la historia de la República, Don Tomás Estrada Palma, porque no se aprobaba en actos protocolares la presencia de la mujer.

América Arias, colaboradora de la causa independentista de los cubanos, durante la Guerra Necesaria, fue correo de los mambises e hizo nupcias con el general José Miguel Gómez, bautizado por el pueblo: “Tiburón, que se baña y salpica”, porque compartía las ganancias que propiciaban sus actos de corrupción. Esta primera dama amasó una gran fortuna. Actualmente se conserva un busto que perpetúa su memoria y un hospital materno infantil que lleva su nombre.

Marina Seba, esposa del general García Menocal, gastaba con distinción y elegancia lo que robaba su marido, y a María Jaén, esposa de Zayas, la apodaban María Centén, su tarifa, según se decía, en las noches alegres de juventud.

Otras primeras damas fueron fugaces como fue la presencia en el ejecutivo de sus esposos: Laura Bertini, esposa del Carlos Manuel de Céspedes; Marcela Clear, esposa de José Agripino Barnet; Elisa “Yoyo” Edelman, esposa de Carlos Hevia; la prima de Manuel Márquez Sterling, casada con él; Serafina Diago, esposa de Miguel Mariano Gómez, y Carmela Ledón, esposa de Carlos Mendieta.
Leonor “Monona” Montes, esposa de Federico Laredo Bru, se construyó, con los ahorros de su esposo, el edificio “N”, en La Habana. Mary Terrero, esposa de Carlos Prío, cuyo nieto es asesor del presidente Obama. 
  
PERSONAJES INSIGNES EN ASUNTOS DE FALDAS

Grau, el más popular, no se casó. No obstante tuvo dos primeras damas, su cuñada Paulina Alsina y su sobrina Polita Grau. Le hacía popular su frase, “las mujeres mandan” y el no jurar sobre la Constitución que imponía la Enmienda Platt, que legitimaba la ocupación de Cuba por EE.UU. tras la derrota de España en 1898.

Elisa Godínez fue la primera esposa de Fulgencio Batista, entre 1936 y 1941. Este, aún casado con Elisa se enroló con Martha Fernández, humilde y bella joven de la barriada de Buena Vista, en La Habana.

Elegido presidente en 1944 se divorció de Elisa y recibió once millones en la división de gananciales. Se casó con Martha en 1945, el casamiento fue en su finca Kukine. El sargento devenido en coronel, senador y presidente, mantuvo una relación pública y otra secreta, según cuenta ciro@juventudrebelde.cu
 
56 DE FARÁNDULA, 56 TOP SECRET

Las historias contadas de la era “mediatizada” son fantasmales y brillantes, desde la honesta Genoveva hasta la corrupta Monona. La era revolucionaria, también de 56 años, para el profesor Bianchi es top secret.

La era revolucionaria tiene cuatro presidentes. Urrutia, terminó fugándose y Osvaldo Dorticós fue el pelele del primer ministro Fidel Castro. Ambos fueron honestos. El pueblo no conoció a las primeras damas. Los dos primeros “mandaron” en el período entre 1959-1975.

Fidel Castro, devino en jefe de Estado y de gobierno, a partir del 24 de febrero de 1976. Y más recientemente, Raúl Castro lo sustituyó desde el 2006.

Celia Sánchez, secretaria ejecutiva de Fidel, fue una especie de primera dama. Al fallecer, a Vilma Espín, cuñada de Fidel, se le consideró la primera dama. La esposa oficial de Fidel, Delia Soto, se mantuvo en la sombra en Punto Cero, condominio secreto del Comandante en Jefe.

De Raúl Castro, el cuarto presidente de la “era rebelde”, aún se desconoce la primera dama. Es costumbre entre las dictaduras el nombramiento de mujeres con amplio historial político como primeras damas, manteniendo a la sombra las relaciones de los dictadores. 

Hoy, el tema forma parte de la dinámica del momento y forja reflexiones. Tal vez pudieran ser Primeras Damas: la General de Brigada Teté Puebla, la vicepresidente Gladis Bejarano, Contralora General de la República, y Lázara Mercedes López, primera secretaria del Partido Comunista de Cuba en la capital.
También pudieran nombrarse primeras damas, la periodista Cristina Escobar que corre con el diálogo Cuba-EE.UU., y la comunicadora Talía González.

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