jueves, 23 de abril de 2015

La farsa de las elecciones cubanas

Pioneros frente a las urnas
Por Matías G. Alfaro/ Hablemos Press.

LA HABANA.- El pasado domingo tuvieron lugar en todo el territorio nacional las elecciones de los Delegados. Mi localidad no fue la excepción. Siempre me han atraído mucho este tipo de acontecimientos, pues de ellos se obtiene información valiosa; indicios de lo truculento que suele ser el sistema electoral cubano.

Y pude constatar, por ejemplo, como la Comisión Electoral de la Circunscripción donde resido disponía de un vehículo automotor para enviar un emisario ―acompañado de un pionero―, a las viviendas de aquellas personas que, por una razón u otra, se ven imposibilitadas de asistir al colegio. 

Supongo que la presencia de un menor, de quienes se afirma nunca mienten, dotaría al proceso de transparencia, o al menos eso pensaron los que decidieron que así fuera. Pero, si bien es cierto que la inocencia de un niño lo inclinaría a decir la verdad en casos como este, ¿no lo es también que esa misma inocencia también le inclinaría a dejarse pasar gato por liebre, si de una manipulación se tratara?

Desconozco si tal “iniciativa” tiene algún precedente en la historia de las democracias, lo que he escuchado decir es que el gobierno triunfante en el 59, sustituyó con pioneros a los otrora guardianes de estos eventos, los efectivos de la policía. Medida no desprovista, incluso, de cierta belleza, pero que, como ya dije, pudo tener motivos ocultos no tan nobles.

Y ya que hablamos de motivos ocultos, me gustaría llamar la atención sobre algunas características del sistema electoral cubano. Una de las más evidentes y menos tratadas entre los que se han dedicado al tema, es la participación activa del gobierno en el control, orientación y seguimiento del proceso eleccionario.

No olvidemos que en Cuba se utiliza una especie de sufragio indirecto escalonado, donde la población solo elige a los delegados, y estos son los que tienen derecho a elecciones a un nivel superior.

Pues bien, si el gobierno controla hasta el último detalle de las elecciones, ¿no está manipulándolas a su favor? Evidencias de este control son las siguientes: utilización de los medios de difusión masivos para la preparación y orientación de los participantes, movilización de empresas estatales, trabajadores y descomunales cantidades de recursos como papel, combustible, alimentos, etc.

¿De dónde sale el dinero para todo este proceso? Obviamente, de las arcas del Estado o, lo que es (o debería ser) lo mismo, de los bolsillos del pueblo. Pero… ¿y si se realizaran elecciones a delegados sin toda esta parafernalia? ¿Y si tuvieran lugar mediante sencillas reuniones, con testigos y documentación audiovisual? ¿No sería más sencillo y menos costoso?

Entonces, ¿por qué no hacerlo de la manera simple? ¿Por qué montar un show tan espectacular? ¿Por qué un país tan pobre no se ahorra los millones para otras obras más útiles? Sencillo: porque ese show le garantiza al gobierno aires democráticos que no tiene. Por eso paga para tenerlos, y por eso hay que ver en esos millones una inversión.

En tal operación, en la que el régimen invierte tanto dinero, la ganancia debe y tiene que estar garantizada. La garantizan la presencia de los pioneros y el papeleo excesivo. Este último, priva al pueblo de elegir democráticamente a un funcionario, que luego solo servirá para levantar la mano a favor o en contra de un alto dirigente, mientras en la comunidad, por regla general, no resolverá demasiado, pues la estructura está diseñada para que así ocurra.

Ni las empresas estatales, ni las distintas instancias gubernamentales harán caso al recién electo delegado, al que, si alguna vez tuvo ganas de trabajar en serio, estas le irán desapareciendo debido al desencanto, la desidia ajena y la falta de remuneración.

No obstante, su función estuvo cumplida desde antes; desde que la población acudió en masa a ese teatro de títeres que es el Colegio, dando pié a que el régimen pudiera difundir a viva voz el respaldo de “su” pueblo.      

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