martes, 21 de abril de 2015

Cuba entre los 10 países donde el internet está sumamente restringido

CPJ

Tendencias en materia de libertad de prensa: Los 10 países con mayor censura amenazan con penas de cárcel y restringen la Internet para silenciar a la prensa.

Eritrea y Corea del Norte son el primer y el segundo país con la mayor censura del mundo, de acuerdo con una lista que el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, por sus siglas en inglés) recopiló de los 10 países donde la prensa enfrenta mayores restricciones. La relación se basa en investigaciones sobre el empleo de tácticas que van desde el encarcelamiento y las leyes represivas hasta el hostigamiento de los periodistas y las restricciones al acceso a la Internet.

En Eritrea, el presidente Isaias Afewerki ha triunfado en su campaña para aplastar el periodismo independiente, y ha creado un clima mediático tan opresivo que hasta los reporteros de los medios estatales viven en constante temor de que los arresten. La amenaza del encarcelamiento ha llevado a muchos periodistas a optar por el exilio en lugar de arriesgarse a ser arrestados. Eritrea es el país africano con el mayor número de periodistas encarcelados, con al menos 23 tras las rejas, ninguno de los cuales ha sido enjuiciado o siquiera acusado de cometer un delito.

Temiendo la expansión de las rebeliones de la Primavera Árabe, en 2011 Eritrea anuló los planes para ofrecerles Internet móvil a sus ciudadanos, y con ello limitó la posibilidad de acceso a la información independiente. Aunque la Internet está disponible, el acceso a ella es mediante conexiones telefónicas, y menos del 1 por ciento de la población se conecta a la Web, según cifras de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, organismo de las Naciones Unidas

Eritrea también posee una de las cifras mundiales más bajas de usuarios de teléfonos celulares, y apenas el 5,6 por ciento tiene uno de estos aparatos.

En Corea del Norte, el 9,7 por ciento de la población tiene teléfonos celulares, una cifra que no incluye la tenencia de teléfonos ingresados de contrabando desde China. En lugar de la Internet global, a la cual tiene acceso solamente un selecto grupo de poderosos individuos, algunas escuelas y otras instituciones tienen acceso a una intranet sometida a estrictos controles. Y pese a la llegada de una corresponsalía de la Associated Press a Pyongyang en 2012, el Estado ejerce un control tan absoluto sobre la agenda informativa que, tras la ejecución del tío de Kim Jong Un, caído en desgracia, las autoridades editaron imágenes de noticiero para borrar su imagen.

Las tácticas utilizadas por Eritrea y Corea del Norte se reflejan en distinta medida en otros países donde impera la censura. Para mantenerse en el poder, los regímenes represivos recurren a una combinación de monopolio mediático, hostigamiento, espionaje, amenazas de penas de cárcel dirigidas a periodistas y la restricción del ingreso de periodistas al país o de sus movimientos en el territorio nacional.

El encarcelamiento es la forma de intimidación y hostigamiento más eficaz empleada contra los periodistas.

Siete de los 10 países con la mayor censura --Eritrea, Etiopía, Azerbaiyán, Vietnam, Irán, China y Myanmar-- también se encuentran entre los 10 países con los peores registros de periodistas encarcelados en todo el mundo, según el conteo anual de periodistas presos del CPJ.

Más de la mitad de los periodistas presos en todo el mundo han sido acusados de delitos contra la seguridad del Estado, inclusive en China, el país con la mayor cifra de periodistas encarcelados y el octavo país con la mayor censura.

De los 44 periodistas encarcelados --la mayor cifra registrada por China desde que el CPJ comenzó a llevar estadísticas al respecto en 1990-- 29 estaban acusados de delitos contra el Estado. Entre otros países que emplean ese tipo de delito para aplastar a las voces críticas se encuentra Arabia Saudita (tercer país con la mayor censura), donde la monarquía gobernante, no satisfecha con silenciar la disensión interna, colaboró con otros gobiernos del Consejo de Cooperación del Golfo para asegurar que las críticas contra los gobernantes de cualquier Estado miembro reciban una severa respuesta.

En Etiopía --número cuatro en la relación del CPJ sobre los países con mayor censura-- la amenaza de encarcelamiento ha contribuido al marcado aumento en la cifra de periodistas exiliados. Durante una amplia campaña represiva contra los blogueros y las publicaciones independientes en 2014, más de 30 periodistas se vieron obligados a huir, según datos del CPJ. La ley antiterrorismo adoptada en 2009 en Etiopía, la cual tipifica como delito cualquier información periodística que en opinión de las autoridades "aliente" o "brinde apoyo moral" a organizaciones proscritas, ha sido utilizada contra muchos de los 17 periodistas encarcelados en ese país. Vietnam (el sexto país con la mayor censura) emplea una ambigua ley contra "el abuso de la libertad democrática" para encarcelar a blogueros, mientras que Myanmar (el noveno país con la mayor censura) recurre a la Ley de Secretos Oficiales, adoptada en 1923, para evitar cualquier tipo de denuncia dirigida contra sus fuerzas armadas.

El acceso a la Internet está sumamente restringido en países gobernados por partidos comunistas --Corea del Norte, Vietnam, China y Cuba--.

En Cuba (el décimo país con la mayor censura), la Internet está disponible solamente para una pequeña proporción de la población, pese a la inversión externa para mejorar la conexión del país a la Internet. China, a pesar de contar con cientos de millones de usuarios de Internet, mantiene la "Gran Muralla de Fuego", una mezcla sofisticada de censores humanos y herramientas tecnológicas, para bloquear los sitios web críticos y controlar los medios sociales.

En países de tecnología avanzada como China, las restricciones sobre la Internet se combinan con la amenaza de penas de cárcel para asegurar que las voces críticas no ganen influencia en la Internet. De los 44 periodistas chinos presos, 32 son periodistas digitales.

En Azerbaiyán (el quinto país con la mayor censura), donde existen pocos medios tradicionales independientes, las autoridades han hecho extensivas las disposiciones penales sobre la difamación a los medios sociales y este delito se castiga con una pena de seis meses de cárcel. Irán, el séptimo país con la mayor censura, cuenta con uno de los esquemas de censura de la Internet más estrictos del mundo, mediante el cual millones de sitios web están bloqueados. También es el segundo país del mundo con la mayor cifra de periodistas presos, con un total de 30 encerrados tras las rejas. Se sospecha que las autoridades iraníes crean versiones falsas de sitios web y buscadores populares como parte de las técnicas de vigilancia.

El hostigamiento gubernamental es una táctica empleada en al menos cinco de los países con la mayor censura, entre ellos Azerbaiyán, donde las autoridades han allanado sedes de medios, han amenazado a anunciantes, y han acusado a periodistas de delitos tales como la posesión de drogas, en represalia por su labor informativa. En Vietnam, muchos blogueros son objeto de vigilancia en un intento por evitar que asistan a acontecimientos de valor noticioso e informen sobre ellos. En Irán, las autoridades han citado a familiares de periodistas y les han dicho que podrían perder el empleo y la pensión por causa del trabajo de los periodistas. Y en Cuba, que ha logrado algunos avances, como restablecer las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y proponer el fin del gobierno de los Castro para el 2018, los pocos periodistas independientes que tratan de informar en el país son sometidos al hostigamiento y a detenciones de corta duración.

Restringir los movimientos de los periodistas y prohibir el ingreso de los corresponsales extranjeros también es una táctica común utilizada por los gobiernos defensores de la censura. En Eritrea, el último periodista extranjero acreditado que quedaba en el país fue expulsado en 2007, y los pocos periodistas extranjeros que son invitados ocasionalmente para entrevistar al presidente son vigilados de cerca. En China, por su parte, las autoridades han sometido a corresponsales extranjeros a retrasos arbitrarios en las solicitudes de visado.

Otras cuatro naciones donde impera la censura y que estuvieron cerca de integrar la relación del CPJ son Belarús, Guinea Ecuatorial, Uzbekistán y Turkmenistán. Estos países prácticamente no cuentan con medios independientes y están tan cerrados al resto del mundo que puede ser difícil siquiera obtener información sobre las condiciones de los periodistas.

La relación de países con la mayor censura aborda solamente aquéllos en que el gobierno ejerce un estricto control sobre los medios. En algunos países, en particular Siria, las condiciones son extremadamente peligrosas y los periodistas han sido secuestrados, apresados y muertos, algunos por las fuerzas leales al presidente Bashar al-Assad y otros por los grupos radicales como el Estado Islámico.

La relación de los 10 países con la mayor censura se basa en los datos recabados por el CPJ, así como en la experticia del personal de la organización. Se utiliza una serie de indicadores para medir la censura en estos países, como por ejemplo la ausencia de medios privados o independientes, el bloqueo de sitios web, las restricciones sobre la grabación y la difusión electrónicas, los requisitos de licencias para ejercer el periodismo, las restricciones sobre los movimientos de los periodistas, la vigilancia gubernamental de los periodistas, la interferencia de las señales de radio y televisión extranjeras, y la prohibición del ingreso de corresponsales extranjeros.

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