domingo, 19 de abril de 2015

AUDIO: Prisioneros cubanos desesperados se auto agreden hasta la muerte

Redacción Hablemos Press.

LA HABANA.- Desde puñaladas en el abdomen, hasta inyectarse excremento, sustancias químicas en los miembros, tragarse pedazos de metal, quemarse con agua caliente o echarse plástico derretido, exigiendo justicia, prisioneros cubanos atentan contra su vida.

La mayoría de los reclusos que se auto agreden en las prisiones de la Isla no cuentan con un respaldo familiar ni de asistencia social, según sus testimonios. Algo que les da luz verde a los carceleros para poner en práctica los malos tratos y violaciones de los derechos humanos llevando a los reos al límite de la muerte.

Nicolás García Armenteros, durante 7 años, se ha auto agredido decenas de veces debido a los malos tratos de los que es víctima. No cuenta con familiares que lo respalde en busca de justicia y cada año que pasa planifica dañarse cualquier parte de su cuerpo.

García, entró a la prisión de Ariza, provincia Cienfuegos, tras ser acusado de un delito de robo con fuerza. Actualmente le falta un brazo que fue amputado y el otro presenta secuelas en los dedos.

Por el tiempo que llevaba en la prisión y por no sacarlo para un régimen menos severo, y al sentirse obstinado en un cubículo del destacamento penitenciario “decidí inyectarme petróleo en los brazos”. 

“Me tenían apartado del mundo, tirado como un cerdo de corral”, comenta García desde la prisión, al llamar a Hablemos Press para denunciar su situación.
El recluso no cuenta con familia en Cuba por lo que se siente abandonado. Tampoco recibe ayuda de organizaciones sociales.

García confiesa además que ha sido golpeado brutalmente durante años por reclamar sus derechos básicos. 

“Me cayeron a golpes y me echaron un perro que me agredió en el rostro, ¡tengo cicatrices!”, asegura.

Las autoridades cubanas no permiten a organizaciones independientes ni relatores internacionales entrar a las cárceles para dar ayuda sicológica y económica a los reos con problemas familiares.

Otro reo que se auto agrede es Carlos Alberto Mujica Abella, recluido actualmente en la prisión La Pendiente, provincia Villa Clara. Entró a prisión con 24 años de edad, por un accidente de tránsito. Actualmente tiene 50 años y sigue en prisión.

“Estoy ingresado en la enfermería porque no quieren que esté solo porque me doy cuchilla”, expresó Mujica por un teléfono que le dieron clandestinamente.
La sanción por el accidente en una moto que cobró la vida de un anciano fue de un año y seis meses. Debido a varias golpizas recibidas “me viré para esquivar los golpes y ahí comienza mi complicación”, confiesa Mujica.

Por la conducta tomada lo sancionaron a 8 años por el supuesto delito de Desacato. Después se fuga por recibir la noticia de la muerte de su hermano. “No me quisieron llevar al velorio de mi hermano y me fugue”, dijo.

La sanción fue de 8 años más y por último se le sumaron 4 años por Desacato a la Figura de Fidel Castro. “Grité ¡Abajo Fidel!”. 

Mujica comenzó el 31 de marzo del 2015 una huelga de hambre hasta la muerte para exigir su libertad. Alega que ya pasó una vida en la cárcel.

En protesta por una golpiza que le dio un carcelero, el reo Pedro Ámel Martínez Hernández se trago un pedazo de alambre en forma de anzuelo para protestar.
El caso de estos prisioneros, no son hechos aislados. Armenteros y Mujica alegan que tienen varios compañeros en sus celdas que igual se auto agreden.

El régimen cubano considera en 57 mil la población penal hasta septiembre del 2012, pero Elizardo Sánchez, de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, estima sea de entre 65 y 70 mil prisioneros.

Juan Goberna, de la Comisión Cubana, dijo que reciben cada mes decenas de llamadas en la que reos describiendo hechos de autoagresiones debido a los abusos.

Declaración de Carlos Alberto Mujica Abella AUDIO

Declaración de Nicolás García Armenteros AUDIO

Declaración de Pedro Ámel Martínez Hernández AUDIO

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