miércoles, 18 de marzo de 2015

Reconocen crisis en la enseñanza de la Historia de Cuba

El historiador e investigador Armando Cuba. Fotografía tomada del documental. 

Por Fernando Donate Ochoa/ Hablemos Press. 

HOLGUIN.- Profesores e investigadores holguineros aseguran que la enseñanza de la Historia de Cuba atraviesa por una crisis profunda. Las opiniones fueron expresadas en el documental “Otra historia que contar”, transmitido por el canal provincial Tele Cristal.

El MSc. Armando Sarmiento, profesor de Historia en la Universidad “Oscar Lucero Moya”, lamentó que después de más de cincuenta años de Revolución, existan tantos problemas con el aprendizaje, en un país donde el Estado da la máxima atención a esta materia.  

Afirmó que la enseñanza de la Historia de Cuba “no es ni martiana, ni es vareliana, ni es lucista (Luz y Caballero); es una historia elpidiana”, en referencia a Elpidio Valdez, el dibujo animado cubano que recrea la Guerra de Independencia del siglo diecinueve.

“Esta historia maniqueísta, en la que todas las virtudes humanas, políticas y morales son de los mambises, y los españoles reflejan todo lo contrario, es un falso tratamiento de las personalidades históricas, y eso es grave, es gravísimo lo que hacemos y no crea patrones de conducta”.

Sarmiento aseguró que la educación cubana es escolástica y memorística, y comparó los libros de Historia de Cuba con el Corán y la Biblia, “porque obligamos a repetir como perico, si el estudiante sale de la palabra escrita desaprueba el examen”.

Al abordar otra arista del problema, estimó que el profesor de Historia es una víctima del sistema educacional montado:
“Yo no creo que la sociedad cubana reconozca socialmente al profesor, porque reconocerlo socialmente no es darle un diplomita el Día del Educador, va más allá, es crear todo un contexto económico-social que lo favorezca, y ese contexto no lo tenemos”, lamentó.

Por otro lado, Sarmiento propuso que la investigación histórica y su enseñanza, que son dos campos, deben tener una autonomía con respecto a la política del Estado.

El MSc. Paul Sarmiento, profesor auxiliar de la Universidad “Oscar Lucero Moya”, llamó la atención sobre el tema de que la Historia de Cuba, generalmente, se limita a contar sobre el presidente o líder político, desestimando un enfoque desde el punto de vista de las masas.

Armando Cuba, historiador e investigador, calificó a la Historia que se imparte en la Isla como “aburrida y consignista” y abogó por difundir e investigar las divergencias que existieron entre los protagonistas en las guerras de independencia, la revoluciones del 30 y del 59.

Sobre ello, se cuestionaba: “¿por qué no abordar esas profundas contradicciones que humanizan a esos seres?, ¿por qué los presentan como si siempre estuvieran de acuerdo entre ellos, cuando no fue así?”, y como respuesta añadió: “No se abordan las contradicciones porque no hay conocimiento, y otras veces no se abordan porque hay miedo”.

En ese sentido, Paul Sarmiento lamentó que durante años se hayan estado ocultando y olvidando muchos puntos polémicos.

“Tenemos que triangular las fuentes, vengan de donde vengan, o sea, no podemos reducir el discurso precisamente a un discurso oficial porque lo diga la historiografía oficial, porque lo digan las personas que tienen el poder político. Hay que triangular el discurso oficial, el discurso de los grandes dirigentes con el discurso de las masas”.

“La politización de la historia le ha hecho mucho daño a la enseñanza  porque realmente la política forma parte de la historia, pero no es el todo de la historia”, aseveró Sarmiento.

Eduardo Ochoa, metodólogo provincial de Historia consideró como barreras, desde el punto de vista administrativo, las resoluciones del área económica del Ministerio de Educación, que al no ajustarse al funcionamiento de las áreas docentes, afectan la preparación, la calidad y también la estabilidad y permanencia de muchos maestros en el sector.

Al tratar de encontrar la solución a este déficit, se optó por los maestros emergentes, otro elemento negativo, como reconoció el profesor de Historia y Marxismo MSc. Raciel Benítez: “Lo que llamamos profesores habilitados, son estudiantes del mismo Politécnico, enviados a pasar un cursito de preparación de unos meses, allí le dan un barnicito, y sin profundizar en los conocimientos enseguida lo mandan al aula”.

Se criticó además la idea de recurrir al televisor como otra solución a la falta de educadores:
“Nada puede sustituir a un profesor. No hay nada, absolutamente nada que pueda sustituir a un profesor con una tiza, un borrador y un pizarrón”, expresó Armando Cuba y agregó: “Usted puede utilizar todas las tecnologías del mundo, pero el que enseña es el maestro. La televisión… sí, puede usarse… con mesura.”

En cuanto a los libros de texto, hubo un conceso sobre su uso reduccionista y esquemático:
“Es una limitación cuando el aprendizaje histórico se basa en un solo libro de texto. Yo me he preguntado, ¿y lo que escribió Luciano Franco?, ¿lo que escribió Julio de Riverend?, ¿lo que escribieron los clásicos, los padres de la historiografía cubana?, ¿eso no vale?”, cuestionaba Pavel Grave de Peralta, metodólogo provincial de Historia.

Otro tópico abordado fueron las carencias en cuanto a recursos y materiales para el trabajo. Raciel Benítez lamentó la falta de mapas, láminas y fotos, así como la ausencia de materiales que faciliten al profesor elaborar estos medios imprescindibles para la enseñanza de la Historia.

La periodista de la revista Bohemia, Yohana Lezcano, se sumó al diálogo y opinó que el sistema de enseñanza cubano está estructurado de tal manera que el estudiante muchas veces es un ente pasivo y no una persona capaz de dialogar con su historia.

Y sentenció: “Un país sin historia no es nada, y esto ya hay que empezarlo a cambiar”.

Ante las preguntas: ¿En qué año se descubrió Cuba?, ¿quién fue el Titán de Bronce? o ¿quién fue el primer presidente de Cuba después de 1959?, los jóvenes entrevistados brindaron respuestas erróneas o no supieron responder.

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