viernes, 6 de marzo de 2015

Poesía cubana y uruguaya de principios de siglo

Cuadro de pintor cubano. Foto de Hablemos Press.

Por Osmel Almaguer Delgado/ Hablemos Press.

LA HABANA.- El manto de mi virtud* es más que una antología mestiza de poetas cubanos y uruguayos; es un punto de confluencias entre las más recientes hornadas de poetas de estas dos naciones, cuyos lazos datan, según afirman sus propios antólogos, los poetas Osmán Avilés (Cuba) y Alfredo Coirolo (Uruguay), de la amistad entre dos grandes figuras, las de José Martí y Enrique Estrázulas. 

Quince poetas integran cada una de las muestras; autores nacidos entre los años sesenta y los ochenta, con textos publicados en los primeros años del milenio. De manera general, se hacen identificables algunos nexos temáticos universales como Dios, la política, el amor y la soledad.

El impacto de la vida moderna y las nuevas tecnologías, su influencia en la cotidianidad y las decisiones morales, así como la preocupación por nuestro devenir como parte de un todo, son también tópicos afines entre ambos grupos.

POESÍA CUBANA ESCRITA EN EL SIGLO XXI

Por los poetas criollos, destaca una fuerte preocupación por temas como la situación socio-política del país, abordada con diferentes tonos que pueden ir desde lo civil (lo marginal) hasta lo filosófico; la alerta ecológica; lo histórico; el cuestionamiento de eso que llamamos “civilización”; el dolor; las esencias y los detalles aparentemente insignificantes de la vida; el pensamiento; el lenguaje; la patria; la casa, y nuevamente lo marginal, desde posturas civiles o intimistas, llegándose en algunos de los casos a utilizar un tono lúdico.  

Osmany Echevarría, Oscar Cruz, Yanelys Encinosa, Leidy Vidal, José Ramón Sánchez, Elaine Vilar, Isbel González, Legna Rodríguez, Maylén Domínguez, José Miguel Gómez, Leymen Pérez, Yunier Riquenes, Isaily Pérez, Lionel Valdivia y Luis Yuseff, son algunos de los nombres jóvenes que integran esta muestra, como parte de una generación que en Cuba se ha ido ganando los espacios; dígase tanto ocupando puestos en importantes instituciones, ganando prestigiosos concursos y becas, como a través de lo que verdaderamente importa en todo esto, que es el acto de creación: la calidad de sus obras.

POESÍA URUGUAYA ESCRITA EN EL SIGLO XXI

El magro conocimiento que sobre lírica uruguaya pueda tener el público cubano, tal vez acreciente la importancia de la presente propuesta. Al intentar juzgarla, deberemos hacerlo entonces desde esa perspectiva. 

Entre los del país sudamericano, se acude a la gran figura de Julio Herrera y Reissig como un reto aún no superado. Muchas de las interrogantes que dejó aún no han sido respondidas. Tal vez sea esa la dirección que llevan; sea desde la afirmación o la negación de las propuestas herrerianas.

¿Cómo y en qué medida se ve reflejada la historia patria uruguaya en los poemas de sus hijos? ¿Cuáles temáticas preocupan más a las actuales generaciones de poetas? ¿Qué otras fuentes estético-culturales les nutren, y qué debates les ocupan? 

De manera general, los poetas aquí incluidos se inclinan a tratar tópicos como la ciudad, el smoke, las tecnologías, su impacto en la espiritualidad dentro ese bosque férreo que el mismo hombre ha creado. 

Hay una ciudad heterogénea que respira apenas; moderna y antigua, única y múltiple, tierna en sus recuerdos y radical en su ritmo, que es, sin dudas, Montevideo. 

(Y aquí sería útil abrir un paréntesis para conjeturar acerca del hecho de que prácticamente la totalidad de la muestra charrúa esté integrada por autores capitalinos).

Estilísticamente, los lenguajes utilizados abarcan una gama de tonos que van desde la calidez, lo claridad y la complicidad, hasta lo entrecortado, pasando por lo barroco y lo sincrético. El léxico, a veces, pareciera emanar desde una estrecha vinculación con los progresos de la ciencia y de la técnica.

También, se aprecian interesantes juegos con las palabras, momentos de gran intensidad y pensamientos sobre el acto poético. De profundo, inteligente y misterioso podría catalogarse el conjunto de textos incluidos aquí. 

Los privilegiados, por figurar en una muestra como esta, son: Nicolás Alberte, Martín Barea, Horacio Bernardo, Déborah Eguren, Paula Einoder, Léonie Garacoits, Laura González, William Johnston, Ana Laferranderie, Matías Mateus, Federico Rivero, Emiliano Martínez, Ramiro Sanchiz, Adolfo Sarmiento y Gonzalo Romero. 
  
*Universidad del Trabajo del Uruguay e Instituto Cubano del Libro, 2011.

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