miércoles, 18 de marzo de 2015

“Palabra Nueva”, una voz contra el silencio

Un ejemplar de la revista. Foto: Arian Guerra.

Por Mario Hechavarría Driggs/ Hablemos Press.

LA HABANA.- Próxima a su edición 250, y pasados 23 años ininterrumpidos de labor, la revista católica “Palabra Nueva” no deja de sorprender a su creciente número de lectores con variadas secciones, que abarcan cuestiones más allá de la religión misma, y donde prima una voz contra el olvido cómplice de lo padecido el último medio siglo cubano.

Numerosas estatuas, que engalanan los parques capitalinos, han sido visitadas por un escritor de esta revista para revelar el porqué de su presencia, después de cincuenta o más años de inexplicable olvido, relacionado a las ilustres personas que representan estas estatuas.

Entre las antiguas personalidades llevadas al noble arte de la escultura se encuentran: Manuel Fernández Supervielle, Ministro de Hacienda bajo el gobierno de Grau San Martín, quien siendo Alcalde de La Habana se quitara la vida ante la imposibilidad de cumplir sus promesas electorales. 

América Arias, capitana del ejército libertador y luego primera dama de la república, que puso toda su influencia y dinero al servicio de los humildes.

Miguel Coyula Llaguno, comandante mambí, periodista y político incorruptible. Al fallecer, el 23 de noviembre de 1948, fue declarada esa fecha como “Día de la Probidad” en Cuba. Bien vale a los que hoy proclaman una cruzada contra la corrupción, rescatar el ejemplo de este olvidado patriota.

La lista es larga. “Palabra Nueva” siempre sobresale por el afán de presentarnos a los discriminados, a quienes la cultura oficial se encarga hasta hoy de soslayar, por no pertenecer al bando de los vencedores del 59.

Otra arista meritoria de la mencionada publicación católica, es ofrecer aspectos poco divulgados, a veces contradictorios, sobre personalidades harto conocidas, pero intencionalmente presentadas desde perspectivas favorables a la política prevaleciente.

Resaltaron, en esta última publicación, las páginas donde aparecen los textos completos, citados en extenso, que demuestran la clara oposición de José Martí al socialismo, esa “esclavitud moderna” a la que tanto le temía.

En cuanto al periodismo, de larga y fructífera ejecutoria en Cuba, cada número reproduce textos de gran valía, mostrando los acendrados valores de la libertad de prensa, presente a lo largo de casi todo el período republicano.

Los deportes se privilegian con detalladas informaciones sobre nuestros atletas en el exterior, que son excluidos de la prensa estatal. El humor tiene su espacio, cortante, únicamente comprometido con los diarios percances de la gente “de a pié.” Hasta el popular Pánfilo de la TV nacional tomó de esta revista católica el material para uno de sus episodios semanales: “El Pollo por Pescao”.

El mensuario católico acepta colaboraciones sin exigir datos de trayectoria personal, y menos aún realizar investigaciones u otra forma de chequeo y control, tan acostumbrada en los medios oficiales. Cada año, premia a nuevos periodistas a través de un concurso de reconocido prestigio y calidad.

Es posible comprar la revista en las puertas de las iglesias al precio de cinco pesos en moneda nacional. También en Internet, basta con escribir completo el citado nombre y acceder a la reproducción de cada número desde su fundación, hace 23 años.

Una opción similar se encuentra en DVD, visitando el Centro Cultural Félix Varela, ubicado en Tacón s/n, entre Chacón y Mercaderes, antiguo edificio del Seminario de San Carlos y San Ambrosio, en La Habana Vieja.

Siempre que aparezca ese sospechoso espacio de silencio, común al control autoritario sobre la cultura, una buena sugerencia es buscar respuesta en “Palabra Nueva”.

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