miércoles, 11 de marzo de 2015

Mensaje de denuncia sobre irregularidades que involucran a Arzobispo Jaime Ortega

El párroco Luis Alberto Formoso junto a un grupo de niños. Foto archivo de Hablemos Press.
Redacción de Hablemos Press.
LA HABANA, 11 de marzo.- Según el periodista independiente Jaime Leygonier, durante el traslado del párroco Luis Alberto Formoso, desde la parroquia habanera de El Buen Pastor de Jesús del Monte hacia la de El Salvador, ocurrieron ciertas irregularidades, pérdida de objetos valiosos y procedimientos inadecuados, bajo la vista del Arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega Alamino.
A continuación, reproducimos íntegramente la misiva del también feligrés al Consejo de Obispos Católicos de Cuba:  
                                                                                          
La Habana, 11 de marzo 2015

Arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega Alamino.
Consejo de Obispos Católicos de Cuba.
Sus Excelencias:
Monseñor Jaime Ortega como obispo del párroco Luis Alberto Formoso,  trasladó a éste sacerdote de la parroquia habanera de El Buen Pastor de Jesús del Monte a la de El Salvador, sin supervisión, inventario, ni entrega de bienes al sustituto.
El padre Formoso llevó consigo en su mudada una numerosa cantidad de imágenes religiosas y cuadros, muchos de los cuales eran expuestos al culto en el templo. Según fieles, el Padre alegó que eran suyos; y escuché fue autorizado a ello por el arzobispo cardenal Ortega.
Es irregular que no existe un inventario de este templo y su vivienda !pese a que el párroco Formoso tenía un administrador! Es irregular que al marcharse, no hizo entrega de bienes al nuevo párroco ni siquiera verbalmente y que el Arzobispo lo permitiera.
Entre lo que llevó, y era objeto acostumbrado de devoción de muchos fieles - particularmente de ancianas y - en ciertas fechas - de señoras de las comunidades polaca y francesa - destacan:
Una vieja imagen de Santa Juana de Arcos, icono de la Virgen de Cezstochowa, imagen de San Judas Tadeo (que el Padre mandó a hacer) San Pio de Piertrechina, retrato del beato mártir José López Piteira. Y otras muchas que exponía según el dia del Santoral.
Se llevó  dos de tres imágenes en urnas que circulaban por los hogares  para promover devoción y recaudar limosnas. Una de ellas imagen de La Caridad que quien escribe le donó - no a él sino a esa iglesia - con la condición de que lo recaudado con ella lo dedicara a asistir a familiares de presos.
Una numerosa colección de souvenirs de turismo religioso, y de arte, que conservaba  en sus habitaciones y que, en efecto, no era pública. Se desconoce si faltan cosas de la capilla de Nstra Sra. de La Guardia  -  en reparación chapucera y con rumor de robo de materiales por los obreros.
Hace años el párroco Formoso sacó de allí una vieja imagen de La Merced y su urna, la puso un tiempo en la oficina de Jesús del Monte y luego en su vivienda.
Desde meses o años antes de la mudada se nota en el templo de Jesús del Monte el vacio de candelabros y búcaros valiosos, particularmente los dos de bronce del altar de Nstra. Sra. de La Merced. La sacristana me dijo que no sabe de ellos.
De su colección de muñequitas y arte, y del auto de chapa administrativa que le asignó el Arzobispado, no digo; pero ¿qué un sacerdote considere su propiedad personal los objetos de culto que le donaron o compró o reparó con dinero entregado por fieles para su empleo en ese templo?
Incluso de colectas para pagar las imágenes (¿o acaso tiene rentas propias?) Y - corríjanme si yerro - : sacerdotes y obispos son administradores de bienes, no sus dueños, no se marchan con ellos; los conservan o acrecientan o asignan a caridades "con espíritu de servicio y no espíritu de príncipes".
Ese dinero - que preferiría hubiera gastado en los hambrientos y presos que despidió con amabilísimo "no hay" y no en imágenes - ¿No se destina a la comunidad en vez de a coleccionismo? Y si no era coleccionismo sino gastos necesarios al culto… ¿Por qué ahora se las quita a la comunidad?
Y  aun reconociéndolo "propietario": ¿Es testimonio cristiano obrar como aquellos padres que al abandonar a su familia se llevan "porque es mío, yo lo compré" el T.V. que regaló a sus hijos?
Y… ¿el voto de pobreza..? (Que nunca comprendí, por ver a los pastores gozar de un nivel de vida tan superior al de los ciudadanos comunes).
No requiere tanto argumentar con moral, lógica y religión este caso que daría risa si no entristeciera por mostrar males de la Iglesia en Cuba: Desgobierno,  permisividad, superiores que no supervisan, ineptitud, rutina, inconsecuencia con la Palabra y fieles sin derecho a cuentas claras.
Ruego pues a Monseñor Ortega, que, en su deber como Arzobispo de La Habana, investigue, ponga orden, exija inventario - como debió hacer antes -  restituya los objetos que falten a la parroquia del Buen Pastor de  Jesús del Monte y compruebe que no hay malversación.
Tal desorden en cambio de administradores en medio de la reparación de la capilla de La Guardia - que marcha mal por mal control  y peor proyecto - se presta a cualquier cosa.
Más debería importarle puesto que oí que Monseñor Ortega - como consolación por el traslado -  dio permiso al padre Formoso para llevarse las imágenes, que tampoco pertenecen a Monseñor para regalarlas.
Espero demuestre que es falso con la pronta restitución y control. Y si aplica el tradicional  "no me importa, miro para otro lado, sonrió  y cayó hasta que se olvide", entonces sí estaría autorizando Monseñor esas sustracciones con desprecio por los fieles de Jesús del Monte y de La Guardia.
Y ruego al Consejo de Obispos intervenga, porque si Mons. Ortega no dio tal autorización, sí es responsable de esta relajación administrativa en su arquidiócesis y de conservar al padre Formoso 19 años como párroco y ratificarlo ahora a pesar de su pésimo trabajo administrativo y pastoral.
Patente en demostrada incapacidad para administrar sin robos reparaciones anteriores, su pereza, negativa a servir a los necesitados, destrucción del catecismo en las tres comunidades que servía, su jamás impedir discordias por el "poder", que fomenta su aislamiento y voluntad de no decidir.
Valoren  que el padre Formoso, con faltas de carácter que lo invalidan absolutamente como jefe, es encantador, muy querido de sus feligreses, predicador ameno y haría un excelente trabajo como subordinado, pero que un obispo lo mantenga como cabeza lo hace peor jefe que él.
Las imágenes y descontrol son la consecuencia, no el problema, que es que - igual al gobierno mundano - en la Iglesia  ejercen cargos para detentarlos económica y ceremonialmente y no para trabajar y menos para retirarse por ineptitud.
El obispo entrega como feudos comunidades a cada cura, tiene pocos  curas y no puede escoger, pero no fiscaliza su labor, hacen bien o mal a su antojo y algunos - como el padre Formoso - se desentienden  de sus deberes abandonándolos a señoras que le usurpan la autoridad y abusan.
Dejar hacer, premiar incapacidad y omisión es la regla y - peor- lo justifican como "benevolencia cristiana" cuando es indiferencia por los males y bien ajenos y  falta de celo por el deber.
Antes de escribir ésta, pensé en acudir al Arzobispado para que la restitución fuera acordada discretamente, pero !tantas otras veces procuré en vano me atendieran allí!
Como lo expresé en noviembre del 2013 al Arzobispo Ortega y a Sus Excelencias, en otra carta más sin respuesta ni por correo ni  práctica, que publiqué como: "Queja al Arzobispo de La Habana sobre barreras, simonía y exclusión"; entonces escribí las siguientes peticiones que renuevo: 
Orienten respecto a no cobrar bautizos y misas de difuntos (generalmente a $1 peso por difunto) sobre las barreras arquitectónicas.- como el peligro de no abrir completas las puertas coloniales.
Dejen Sus Excelencias el no hacer, el excluirnos, su aislamiento espléndido y ningunearnos con jamás responder cartas  mientras predican  "diálogo". Y de ningunear  también a S.S. el papa Francisco de cuya labor no informan. Dialoguemos este tipo de casos para solucionarlos sin publicación.
Y  añado ruego de que junto a los Padres Paúles concluyan ya el escándalo, tan notorio en el barrio, del párroco Jesús Ma. Luzarreta en La Medalla Milagrosa, sin matar sus obras de asistencia a los necesitados. Ejemplo de permisividad de Sus Excelencias hasta de lo inicuo.
No finjan no saber qué ocurre en esa parroquia, que exhiben a sacerdotes extranjeros en "paseo turístico" estilo estado comunista: Para que "vean los éxitos de la Iglesia en Cuba".
Por consentir y cometer incorrecciones en la vida diaria eclesial lo que comienza como pequeño grano se convierte en cáncer. Sean "fieles en lo poco" o, si no, no serán "fieles en lo mucho".
Permítanme publicar prontamente que los objetos fueron devueltos, que no hay males mayores, como malversación de caudales y recursos constructivos, que !al fin! orientaron no cobrar los sacramentos porque es pecado y abrir bien las puertas por consideración a ancianas e impedidos.
Aunque desaprueben mi lenguaje - tan usual en las Santas Escrituras como reprobado en la Iglesia. ¿Pido algo injusto? ¿Algo que no hubieran podido resolver sin necesidad de mis publicaciones?
Estoy a sus órdenes para dialogar sobre mis quejas y para que como pastores míos me instruyan si yerro, reprendan si obro mal y (¿por qué no, si prevenir males con la verdad es encomiable a la luz de la Moral) para que me otorguen la razón y agradezcan.
Que Dios los ilumine y bendiga.                    
Jaime Leygonier Fernández (feligrés de Jesús del Monte)

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