jueves, 26 de marzo de 2015

Martha Beatriz Roque: Una alerta ante la desesperación

Al parecer “los muchachitos” de la policía política están nerviosos por algo…”

Por Martha Beatriz Roque Cabello.

LA HABANA.- Soy de las que piensan que el régimen cubano no está preparado para las renovaciones que se avecinan, no solo a partir de la decisión de restablecer relaciones diplomáticas con los Estados Unidos de América, sino también en cuanto a lo que se derive de las conversaciones con la Unión Europea.

Es por eso que he podido constatar algunas pifias por parte de la policía política, las que me atrevo a enumerar, por la preocupación de que se vayan a convertir en algo fatal.

En varias ocasiones, durante las visitas a La Habana del Dr. Santiago Emilio Márquez Frías, comunicador de Manzanillo, Granma; a la hora de regresar a casa, nos ha sido muy difícil abrir la puerta del apartamento, porque la cerradura, al parecer, ha sido manipulada; algo bien fácil de detectar, pues siempre se pudo abrir con facilidad.

Vivo sola, en un edificio de 47 apartamentos, y la Seguridad del Estado ha creado un medio hostil alrededor de mi persona con toda una serie de vecinos. Incluso, ha puesto un mural en la escalera del edificio, con fotos e insultos de los que han salido en el periódico Granma, que incluyen a otros disidentes como Berta Soler y Guillermo Fariñas. Dada esta situación, no tendrían ningún inconveniente en regresar a mi casa y que cualquiera de estas personas se prestara a avisar si estoy llegando.

En una ocasión, pude constatar objetos de uso personal dentro de mi escaparate, que no acostumbro a dejar regados. Pero al parecer lo que han estado buscando no lo han encontrado.

El pasado martes 24 de marzo, cuando regresaba a casa acompañada de María Cristina Labrada Varona, una comunicadora de la Red, esta se percató de que la cafetera no tenía la cantidad de café colado que había dejado, pues es transparente y precisamente antes de salir, fue ella la que lo hizo. Quiere decir que han manipulado mis alimentos.

El miércoles 25, una persona, con la que tengo relaciones a través de la Iglesia, me llamó la atención sobre un par de zapatos puestos en la zapatera de forma diferente a como ella los había dejado el día anterior. Cuando fui a comprobar, todos los zapatos habían sido removidos y colocados de una forma que no acostumbro.

Otra comunicadora, nombrada Maritza Concepción Sarmientos, me preguntó el pasado 20 de marzo, mientras entraba a mi casa: “¿Y ahora, qué hiciste?” Me quedé anonadada, porque no tenía idea de lo que estaba hablando. Ella me explicó que cuando tocó a mi puerta, cuatro oficiales de la Seguridad del Estado salían del apartamento de al lado.

Enseguida reaccioné, porque acababa de asomarme al balcón para ver irse de mi casa a un diplomático que había estado de visita.

Al parecer “los muchachitos” de la policía política están nerviosos por algo, o preocupados, en la mejor de las variantes; pero algunos amigos temen que quieran asesinarme.

No es una paranoia; hay hechos recientes que no han podido aclararse aún, en los que están implicados opositores que han muerto, y hay motivos para pensar que ha estado presente la mano oscura de la Seguridad del Estado.

Lo que sí hay que destacar, es que los oficiales jóvenes que no tienen la escuela de la KGB soviética, están siendo chapuceros, quizás debido a que temen perder sus trabajos y también sus prebendas. Esto se puede apreciar, incluso, en la forma tan descuidada a la que están llevando a los agentes, a hacerse prácticamente públicos, a partir de insultos, chismes e intolerancia.

Al hacer esta nota, he cumplido con los amigos que están preocupados, porque oír es muy importante para todo el que esté en la oposición.

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