viernes, 20 de marzo de 2015

La esperanza de vida no es un índice de bienestar en Cuba

Un hombre de la tercera edad carga su maleta. Foto: Luis Sánchez.

Por Dr. Eduardo Herrera/ Hablemos Press.

LA HABANA.- Muchas personas, pasados los 65 años de edad, momento en el cual, en Cuba, se obtiene la jubilación, luego de haber trabajado toda una vida tienen que buscar otros empleos porque la pensión no les alcanza para satisfacer sus mínimas necesidades.

Una de las opciones que les queda es la de trabajar como custodios o “serenos” en alguna empresa o escuela. O vender maní o caramelos en el mercado negro. Así, vemos muy a menudo como estas personas, que deberían estar descansando, trabajan durante las noches, agotando cada vez más su estado físico, el cual ya no cuenta con los bríos necesarios para esas labores.

También, algunos jubilados recogen latas en los basureros, venden periódicos y alimentos de forma ambulante, e incluso mendigan en las calles.

Las plazas que ellos ocupan son usualmente rechazadas por los más jóvenes, quienes buscan trabajos mejor remunerados y donde no tengan que sacrificar su horario nocturno. Pero a las personas de más edad, se les dificulta encontrar otros trabajos, como es lógico.

Un ciudadano de 76 años de edad, cuyo nombre no quiso revelar, y a quien le dicen El Chino, luego de más de 40 años de trabajo en una empresa estatal, recibe un pago por su jubilación de 320 pesos nacionales al mes (aproximadamente 13 dólares), que no le alcanza para sufragar sus gastos mínimos, ahora tiene que trabajar de extra como custodio de una oficina. 

Vive con su esposa de 68 años, quien trabajó muchos años en una escuela estatal, pero dejó dicho empleo antes del momento requerido, por lo cual no recibe pensión de jubilada.

Otro ciudadano, militar durante 50 años, trabaja como custodio de un parqueo cercano a su domicilio, lo que le permite, según él, luego de haberse jubilado, poder comer “decentemente”.

Estos y otros son ejemplos de cómo viven muchos de los ciudadanos en Cuba, luego de llegar a la etapa de adulto mayor y haber trabajado por tanto tiempo.

En este país, donde ha disminuido el índice de natalidad, debido fundamentalmente a la situación económica que enfrentan las familias, cada día envejece más la población y a la vez se empobrece. Al ser más alta la esperanza de vida, la pirámide poblacional se altera, de manera que hay menor índice de natalidad, y por tanto menos brazos fuertes para trabajar. 


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