miércoles, 11 de marzo de 2015

Fidel Castro: El que no debe ser mencionado

Por Arián Guerra Pérez/ Hablemos Press. 

LA HABANA.- Transcurría la mañana del sábado 7 de marzo, trasladándome estaba en automóvil con dirección al municipio Melena del Sur, en la provincia Mayabeque, para posteriormente llegar a la prisión Melena II, con el objetivo de visitar a mí hermano, uno de los tantos prisioneros en aquel lugar.

Una vez dentro del penal, las personas presentes comentaban sus vivencias con respecto a cosas que les suceden a sus hijos en las prisiones cubanas.

Una mujer pidió, “clamando al señor”, que le concediera el deseo de que su segundo hijo salga pronto de esa mazmorra, y pudiera marcharse del país, pues el mayor ya lo hizo; se encuentra en los Estados Unidos y comenzó a trabajar. ¡Qué bueno!, salió de las garras del gobierno de los Castro.

Muy cercano a ella, un señor le dijo: “¡Cállese señora! no hable de eso”. Yo, como buen samaritano, salí en su defensa y comenté que ella tenía sus razones: “¿Cuál es el miedo a mencionar a Fidel Castro? Yo me expreso donde sea; si usted no conoce sus derechos, mejor infórmese al respecto”.
 
A las personas, en aquel lugar, les lancé la misma pregunta: “Solo él tiene miedo”, dijeron algunos, señalando al mismo señor. Por personas como él, el presidente Raúl dijo en uno de sus discursos que con un pueblo como este se puede gobernar 570 años más. ¡Aguantando como carneros! ¿No?

En Cuba se vive a diario la monotonía. Nadie o casi nadie piensa y hace más allá de lo que debería o quisiera. Expresan sus ideas o quieren hacer algo, pero temen al escuchar el nombre de “el que no debe ser mencionado”.

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