miércoles, 18 de marzo de 2015

El arte tiene que ser valiente

El grafitero Danilo Maldonado. Foto: Agencia CubaRaw

Por René Gómez Manzano*.

LA HABANA.- Un viejo chiste describe a un policía castrista que ha arrestado a un hombre porque repetía: “Por culpa de este sujeto es que mis hijos se acuestan sin comer”. Ya en la estación, el jefe se acerca al detenido y le pregunta: “Ciudadano, ¿y a quién se estaba refiriendo usted cuando decía esas palabras?” El interpelado responde: “¡Al presidente de los Estados Unidos!” “¡Ah, si es así, entonces no ha cometido ningún delito!”. Pero el beneficiado no queda conforme. “No, capitán ―dice―, aquí falta por precisar un aspecto muy importante”. Y concluye: “¿En quién estaba pensando el agente cuando me arrestó!”

Recordé la anécdota al leer las declaraciones formuladas a la artista Tania Bruguera por el grafitero Danilo Maldonado Machado, más conocido como “El Sexto”, a quien ella pudo visitar en la cárcel capitalina de Valle Grande, donde lo mantienen preso por un supuesto delito de desacato. El caso de este compatriota constituye un ejemplo más de la crueldad que caracteriza a los regímenes comunistas.

El pasado 26 de diciembre, Danilo fue detenido en el Malecón habanero cuando viajaba en automóvil hacia el Parque Central. Se disponía a realizar una performance con dos cerdos en cuyos cuerpos había escrito los nombres “Fidel” y “Raúl”, respectivamente. Desde su prisión, el artista plástico se defiende: “El desacato del que están acusando es faltarle el respeto a los máximos líderes de la Revolución”. Y agrega: “Si le hubiera puesto al puerco ‘Fidel Castro’…” La frase queda en suspenso.

Maldonado concluye: “La otra parte de la obra es eso. Ellos, al hacerme este proceso, son los que están viendo como unos puercos a sus gobernantes. Yo simplemente les puse Fidel y Raúl”. Con esto, la serpiente se muerde la cola, y volvemos a la anécdota jocosa que sirvió de inicio a este artículo, y al policía que, en su desvelo progobiernista, da por sentada la actuación criticable de los mismos líderes que pretende defender a ultranza.

El caso no resulta raro en nuestro país, donde cualquier manifestación artística dirigida contra el régimen puede estar segura de recibir la ojeriza y la represión de las autoridades. Víctima de una patraña judicial fue el laureado literato Ángel Santiesteban, aunque en su caso se dio crédito a las deposiciones mentirosas de la ex esposa, convertida en enemiga manifiesta suya. Esto, a su vez, permitió enmascarar el asunto como un presunto delito común.

La intervención concreta de la Bruguera en favor del grafitero, fue la de dirigir una petición al artista plástico Alexis Leyva Machado, alias “Kcho”. En vistas de que él ostenta la condición de diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, la creadora, a través de una asistente del parlamentario, le pidió a éste que defendiera los intereses de ese sector de la cultura ante la mencionada entidad, que la Constitución describe como Órgano Supremo del Estado.

En el ínterin, y en medio de su encierro, Danilo Maldonado sigue diciendo sus verdades. “En Cuba sí hay censura y represión contra los artistas”, afirma. Y refiriéndose a lo que él describe como “su arma”, concluye: “El arte tiene que ser valiente; ahora más que nunca. Si no, no estamos haciendo nada”.

Esperemos que, al igual que ha venido sucediendo en el caso de Santiesteban, crezca el número de los creadores y de los simples hombres y mujeres de buena voluntad, que demandan la libertad de “El Sexto”, quien en este momento continúa encarcelado.

*Abogado y periodista independiente

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