jueves, 19 de marzo de 2015

Educación en Cuba: De mujer a mujer

Mujeres venden artículos en el mercado negro. Foto: Luis Sánchez.

Por Martha Beatriz Roque Cabello*.

LA HABANA.- Un ángulo del tema de observación de los problemas que afronta la mujer cubana, del que no se habla, o poco se dice, es la personalidad femenina.

Dentro de las desviaciones éticas que ha tenido nuestra sociedad, producto de los años de vida difíciles, de la falta de enseñanza moral, y también por qué no, de la distancia de Dios; está la forma de actuar de algunas mujeres.

Ellas quieren compararse tanto con los hombres, que en ocasiones actúan igual que los machos. Hay municipios -y barrios dentro de ellos- en particular en la capital del país, que da grimas oír hablar a una mujer –incluso a una adolescente- por su boca solo salen palabras obscenas, incluso hasta en el momento de regañar un niño o simplemente explicarle algo.

También, quieren estar a la altura de los hombres, tomando en la calle bebidas alcohólicas, fumando y hasta jugando dominó en una acera. Todo esto hace que se pierda la femineidad, lo que no está en contradicción con sus derechos que se hacen notar en una falsa libertad, basada en la emancipación de la mujer.

Un código de ética para la sociedad es indispensable, aunque no sea escrito. Es importante que las mujeres hablen sin pronunciar algo que pueda herir o destruir, como hacen algunas en estos momentos.

Sería bello poder oír de nuestras mujeres palabras amables y positivas, que siempre consigan despertar una sonrisa. Poder decir: “soy una mujer, porque mantengo la discreción y el silencio respetuoso”.

Aunque todo tiene excepciones, si en nuestra sociedad, tres generaciones atrás, se hubiera permitido inculcar el amor y el respeto a Dios, un porciento elevado de mujeres no tendrían la característica de buscar la solución de los problemas de su vida con la prostitución.

Es importante proponerse el contacto social, no solo por el hecho de transformar la política del país y la economía; pero también para convertir en mejores seres humanos a las mujeres que se han visto avasalladas por la tiranía, en muchos sentidos en su autoestima.

Todas las carencias -incluyendo por supuesto la de las libertades- que han sufrido las mujeres cubanas, han atentado contra los valores éticos de este grupo social. Todas aquellas que estamos convencidas que así es, podremos ayudar a restablecer, a través del día a día, del contacto con ellas, formas de comportamiento social que estén acordes a la nación que queremos.

No será una tarea fácil, pero ya hay quienes la desarrollan, solo será necesario un poco de voluntad, al menos para enseñar a saludar, a comportarse en sociedad en lugares públicos. Todo ello se puede hacer con mucha paz espiritual, para no herir los sentimientos de las mujeres, que ya tienen bastante dañado su ego y se subvaloran, debido a la gran necesidad que tienen.

Este sería un verdadero homenaje permanente al día internacional de la mujer.

*Economista y periodista independiente.

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