martes, 10 de marzo de 2015

Economía cubana: problemas con el abastecimiento

Ciudadanos vende jabas de nylon a la entrada de una bodega en La Habana. 

Por Osmel Almaguer/ Hablemos Press.

LA HABANA.- El magro crecimiento del Producto Interno Bruto cubano para el año 2014, apenas un 1,3 % (inferior al 2,2% planificado), afectó de manera rotunda la economía de la Isla, particularmente a su eslabón más importante, el comercio minorista.

La oferta de productos de toda índole (alimentos, materiales para la construcción, insumos, prendas de vestir, artículos para el aseo, entre otros), se vio mermada en un contexto donde los cambios anunciados por el gobierno, debieron generar un escenario diferente. Pero el descontento originado en la población, resultó neutralizado por la sorpresiva noticia de la reanudación de las relaciones entre los gobiernos de Cuba y los EE.UU. y la mejoría económica que estas propiciarían. 

Sin embargo, la entrada de los inversionistas norteamericanos a este país, parece demorarse tanto o más que las aún no cumplidas promesas del gobierno cubano; pues, hasta el momento, solo han tenido lugar dos contactos entre ambas delegaciones y, al parecer, serán necesarios otros para que se lleven a cabo las acciones que el pueblo necesita.

Por otro lado, existe la posibilidad de que en algún punto del proceso negociador, las relaciones entre ambos países retomen su acostumbrada tirantez, y de una u otra parte se decida una retirada.

El 2015 consume el tercero de sus meses, y el desabastecimiento en las distintas unidades de la capital cubana, se agudiza. En varios municipios, zonas consideradas periféricas, escasean productos tan necesarios como el huevo, el aceite, el puré de tomate (importante para dar sabor a la monotonía del arroz y los frijoles y comercializados en cuc) o el salfumán (ácido clorhídrico utilizado para el aseo de los baños). La población de estos municipios acude al centro de la ciudad, a Centro Habana, La Habana Vieja o Plaza, para adquirirlos, no siempre con éxito. 

Pero si los productos de primera necesidad se echan en falta, ¿qué decir de otros, que sin ser esenciales para la supervivencia, lo son acaso en cuanto a las relaciones de intercambio dentro de cualquier sociedad? 

Se hacen difíciles, prácticamente inaccesibles, el papel, el pegamento y las impresoras para llevar a cabo iniciativas publicitarias, proyectos artístico-literarios o de divulgación política. A esto, se une la tan llevada y traída dificultad a la hora de conectarse a Internet. Todas estas carencias parecen resultar demasiado convenientes para los intereses gubernamentales.

Producción material y producción de sentido se encuentran obstaculizadas por la ineficacia económica, que a su vez está siendo determinada por una extrema rigidez ideológica. 

Los medios de difusión estatales, sin embargo, exhiben la fundación de empresas mixtas, el sobrecumplimiento de los centrales y anticuadas plantas de producción, la visita de diplomáticos extranjeros y las posibilidades futuras en materia de negocios. Pero la percepción de la vida al nivel de la población, su día a día, continúa empeorando.

Los medios de difusión, en especial la Televisión Nacional, muestran a un pueblo que trabaja contento por su futuro, que condena las “injusticias del imperio” y no parece afectado por la escasez, el desorden y las indisciplinas.

Marino Murillo, jefe del Ministerio de Economía y Planificación, anunció a principios de año que se espera un crecimiento del 4,1 % para el Producto Interno Bruto. Meta difícil, si consideramos lo alcanzado en el lustro pasado. Aun así, de conseguirse, dicha cifra no deberá provocar un cambio demasiado perceptible para la economía del pueblo cubano.  

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