lunes, 9 de febrero de 2015

La prensa estatal cubana (o el silencio de los corderos)


Por Mario Hechavarría Driggs/ Hablemos Press.

 LA HABANA.- En Cuba las noticias suelen serlo solamente cuando reciben el beneplácito de las autoridades del binomio Partido-Estado. Un ejemplo simple pero que muestra a las claras lo que afirmamos es el desconocimiento, por parte de la población cubana acerca de la excarcelación de 53 presos políticos por parte del gobierno y de que unos 50 permanecen todavía en las cárceles.

La noticia de la excarcelación, sin embargo, circuló desde el primer momento por diversos medios digitales como Havana Times, de cuya reseña, publicada el pasado 17 de enero, copiamos el siguiente fragmento: “El gobierno del Raúl Castro no ha informado hasta ahora en ningún momento sobre las excarcelaciones. Los medios oficiales tampoco han mencionado nada con respecto a que su liberación sea parte del histórico acuerdo diplomático con Estados Unidos.” Acudir a las páginas web que desafían el monopolio mediático estatal es difícil, dadas las muy bien diseñadas dificultades para el acceso a Internet. El precio por hora de 4,50 dólares es acaso el más caro del mundo y, si finalmente el ciudadano abona tan escandalosa cifra, entonces se encontrará con la sorpresa de numerosas páginas bloqueadas.

Otra variante de la acostumbrada manipulación diaria dentro de los medios de comunicación en Cuba es disminuir el impacto de una noticia cuando resulta imposible ocultarla, tal fue el caso de las decisiones ejecutivas de la administración Obama, flexibilizando el embargo.

Tratándose de un asunto tan relevante, cuya aplicación impacta sobre toda la población, Granma, Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba, se limitó a una breve reseña de 8 párrafos en una página interior, nada de textos citados in extenso, cuando el imperativo era publicar el texto gubernamental norteamericano en su totalidad.

En general, prevalecen en la prensa oficialista una variedad de vicios que caracterizan al periodismo cubano: 1-Lo que no se dice. 2-Fraseología excesiva. 3-Pocos datos reveladores. 4-Casi ninguna comparación. 5-Triunfalismo; cuando sobreviene el fracaso, se acompaña con el olvido. 6-Muy pocas acusaciones directas. 7-El complejo de culpa sustituye al trasfondo cuestionador. 8-Algunos desahogos sin repercusión posterior.

Lo anterior fue copiado de un análisis sobre nuestra prensa, presentado durante la XXIV Conferencia anual de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana (ASCE), de acuerdo a sus siglas en inglés, Miami, en agosto de 2014.

Sería demasiado extenso mencionar cada uno de los males que hoy enferman a los comunicadores cubanos, lo esencial está en que el régimen le teme a la verdad. Cualquier transparencia informativa es tan peligrosa como los gladiolos que exhiben en sus marchas las Damas de Blanco.

Durante el pasado año la revista Espacios, proyecto laico del catolicismo nacional, dedicó su No. 2 a diversas “propuestas para la refundación de la prensa cubana”. Uno de los opinantes, el profesor universitario, filólogo y escritor Guillermo Rodríguez Rivera, resumió el problema al señalar: Si se trata de la prensa, el socialismo, como suele sucederle a ciertos boxeadores, tiene mandíbula de cristal.

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