domingo, 18 de enero de 2015

El Boulevard de San Rafael, una Cuba en miniatura (14 Fotos)


Por Luis Sánchez/ Hablemos Press.
LA HABANA, 17 de enero.- El antiguo boulevard de San Rafael, en movimiento. Ir y venir de personas, grandes tiendas, niños jugando, el rico olor del Ten Cent. Todo él en mis recuerdos: día de reyes, tiendas con juguetes, una sola moneda.
Pero abro los ojos y solo encuentro ruinas, fachadas sin pintar, gente sucia sentada en los quicios, pidiendo, vendiendo: la anciana, flores; los minusválidos, lo que pueden, discos, espejuelos, perfumes, zapatos, y los jóvenes, en las aceras, sus cuerpos.

¿Qué esperar después de escuchar al Presidente decir “no habrá cambio de moneda, ni aumento de salarios, está en estudio algún posible cambio”?. La justificación es que hay que ir con calma para no equivocarse. Será para no volver a equivocarse como otras tantas veces.

¿Y qué decir de la represión?, el año cerró con 8519 arrestos arbitrarios y la artista plástica Tania Bruguera no pudo salir de su casa del día señalado para la protesta frente a la Plaza. ¿Eso es libertad de expresión? ¿Dónde está el libre derecho a opinar?

El 21 de enero comienzan las conversaciones con el gobierno de los Estados Unidos. Cabe preguntarse quién representará al pueblo cubano, a los de abajo, y si no se alcanzara algún acuerdo, quién hará cumplir los derechos humanos en Cuba.

La gente en el Boulevard se pregunta: ¿Con que pagará el gobierno cubano las mercancías a los americanos? ¿Qué pasará si las personas tienen la oportunidad de tener internet y ver la hasta ahora desvirtuada realidad de otros países?

Un señor mayor me confiesa que no quisiera morirse sin comer un picadillo de res con aceituna, alcaparra y pasitas, como lo hacía su madre. Algo tan simple, hay que esperar a que un grupo de burócratas salgan del gobierno que tienen a la fuerza.

Expresiones y pensamientos como este se escuchan en el boulevard.

“Trabajen para que tengan más”, dijo el señor presidente. Siempre ha criticado la sociedad de consumo, pero ¿para qué crear, inventar, sino es para la comodidad del ser humano? Claro, aunque sus discursos afirmen que todos los cubanos somos iguales, algunos son más iguales que otros. Esos, sí se benefician con lo que produce el “injusto” capitalismo. 
















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