martes, 9 de diciembre de 2014

Descontento de los trabajadores cubanos con la CTC

Una de las entradas al Hospital Universitario Calixto García. Foto: Luis Sánchez.

Por Dr. Eduardo Herrera/ Hablemos Press.

LA HABANA, 9 de Diciembre.- La Central de Trabajadores de Cuba (CTC) es la organización que debe representar a los trabajadores en la isla, pero solo responde a los intereses del Estado.

Por tal razón muchos obreros han dejado de pertenecer a esta farsa: cada día, más trabajadores cubanos dejan de afiliarse al sindicato.

Según plantean los estatutos de la CTC, pertenecer al sindicato es voluntario, pero en muchos centros laborales es prácticamente obligatorio. Las personas que trabajan en el sector estatal, son presionadas a pertenecer (y a pagar) la asociación. De no ser así son hostigados y hasta expulsados de sus puestos.

Hace unos días, una activista sindical que no reveló su nombre por temor a represalias, me informó que muchos trabajadores en el Hospital Universitario Calixto García no quisieron pagar el sindicato. El director del centro, Dr. Carlos Martínez Blanco, a manera intimidatoria dijo que eso no podía ser y el que no quisiera pagar, debía hacer una carta explicando los motivos.

Más de 20 trabajadores expusieron sus razones, entre las cuales estaban el desinterés de la organización en ayudar a los obreros en cuanto al pago de un salario justo, a defenderlos ante la Administración y mejorar las condiciones laborales.

Los altos dirigentes de esta organización se han desvinculado de las masas y no reconocen su verdadero papel, que es el de defender al trabajador y a su familia, cuyo bienestar es la verdadera muestra del desarrollo de la sociedad, y no mantener un sistema “revolucionario”, que pretende perpetuarse en el poder a costa del sacrificio del pueblo mientras desconoce sus necesidades.

A comienzos de la revolución de 1959 (el 20 de enero), con el objetivo de eliminar la corrupción sindical y restablecer el respeto a la voluntad democrática de los trabajadores, uno de los primeros acuerdos tomados fue el de derogar todas las leyes que exigían a los obreros el pago de una cuota obligatoria, cosa que no se ha cumplido.


En muchos centros laborales se les cobra el sindicato a los trabajadores a base de presiones y chantajes.

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