jueves, 11 de diciembre de 2014

Desabastecimiento de las farmacias cubanas afecta la atención médica


Por Dr. Eduardo Herrera/Hablemos Press.

LA HABANA, 11 de Diciembre.- El desabastecimiento de medicamentos en las farmacias cubanas es cada día mayor. A pesar que la prensa oficialista habla del aumento en la producción de muchos renglones en la industria farmacéutica, al parecer estos no llegan en las cantidades que se requieren para el tratamiento de los enfermos.

En muchas ocasiones los médicos tienen grandes dificultades al prescribir algún tratamiento. Muchos medicamentos, como antibióticos y analgésicos de los más usados, están ausentes por largos periodos en la red de farmacias.

Trabajadores de algunas Unidades farmacéuticas de La Habana refieren que en la actualidad el pedido realizado para el reabastecimiento, llega cada quince días. Mientras que hace aproximadamente un año el envío se hacía semanalmente. Además, con frecuencia, muchos medicamentos están en falta.

El suministro es escaso, lo que permite que personas, sobre todo con bajos ingresos tengan en ello una oportunidad para acaparar estos medicamentos y poder obtener algunas ganancias, las cuales le permitan subsistir en medio del caos económico y social en el que estamos sumergidos.

A menudo, encontramos personas que por su apariencia denotan vivir en pésimas condiciones, vendiendo medicinas en las calles. Las vitaminas y los analgésicos son los más comercializados, y aunque en muchos países la mayoría se vende sin necesidad de una receta médica, aquí están controlados. 

Es obvio que las carencias y el control excesivo sobre los productos propician que estos adquieran mayor valor, principalmente en un país donde los salarios son bajos (20 dólares mensuales) y no resuelven las necesidades básicas de los ciudadanos, acudiendo estos a cualquier forma de obtención de dinero para mantener su integridad, así sea a costa de la salud de sus semejantes.

El Estado lejos de reconocer la situación que ha creado, usa cada vez más medidas restrictivas y de control para solucionar el problema, provocando un efecto negativo mayor ya que no analiza las causas que producen las ventas ilícitas.

Los pacientes y familiares son los que sufren, teniendo a veces que pagar por un medicamento que necesitan, cifras las cuales son abusivas según el verdadero costo del producto en el mejor de los casos, mientras que en otras ocasiones no pueden realizar el tratamiento.  

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