miércoles, 26 de noviembre de 2014

Un afectado más en la cola de los afectados

Jorge Alfonso artesano desde hace más de quince años. Foto del autor.

Por Osmel Almaguer/ Hablemos Press.

LA HABANA, 26 de Noviembre.- Jorge Alfonso es uno de los tantos cubanos afectados por la anarquía legislativa imperante en la Isla, en este caso por la reciente resolución que reduce el ejercicio del trabajo por cuenta propia a límites provinciales.

Jorge es artesano desde hace más de quince años. Aprendió a trabajar la madera con su padre en Matanzas, su provincia natal, desde donde emigró hacia La Habana hace un año en busca de mejores oportunidades.

Su especialidad son las flores y los pájaros. Trabaja con recortes y materiales recuperados de los que logra piezas perfectas que vende a precios relativamente bajos.

Tiene gran demanda y trabaja solo, sin explotar mano de obra. Por eso se queda hasta tarde moldeando los troncos rebeldes, porque “la vida está dura y hay que vivir”.

Sin embargo, desde que fue publicada la resolución, se ha visto imposibilitado de buscarse la vida y de ejercer la mayor de sus pasiones: la artesanía.

Hace ya dos meses inició los trámites para cambiar su licencia para su actual domicilio, pero hasta el momento se ha visto frenado por la interminable burocracia de la ONAT; el tiempo pasa y él sigue sin poder ejercer su modo de vida.

La mencionada resolución responde a una serie de cambios introducidos tras la toma del poder del general de ejército Raúl Castro Ruz, destinados a crear una atmósfera de “progreso” que aún se hace esperar.

Estos cambios, que comenzaron lentamente por “la complejidad que entraña reconstruir una economía”, se basan en los famosos “Lineamientos del Partido Comunista de Cuba” y han sido introducidos de manera inestable, con frecuentes retrocesos en la toma de medidas y aprobación de leyes.

Ejemplos palpables son la aprobación y posterior cierre de los cines en 3D y la regulación de entrada de ropa al país desde las zonas francas de Panamá y Ecuador.

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