lunes, 17 de noviembre de 2014

Transporte público: odisea del cubano de a pie

Autobuses repletos en la capital. Foto: Hablemos Press.

Por Juan Infante/ Hablemos Press.

GRANMA, 17 de Noviembre.- El manzanillero, como cada cubano, tiene necesidad de ir al trabajo a ganarse el miserable sueldo que paga el Estado, pero al llegar a una parada de ómnibus tiene que enfrentar una triste realidad: el transporte de este país está tan deteriorado por la mala gestión de los comunistas, que no existe la más mínima esperanza de llegar a tiempo a ningún destino.

Pasan horas y no queda otro remedio que caminar. Los gobernantes han hecho tanto daño al transporte, que aquellos días en que no había carencias de ningún tipo (antes de 1959) parecen historias antiguas.

Desde que llegaron al poder los Castro, lo primero que hicieron fue adueñarse de las compañías de transporte, y naturalmente comenzaron las carencias en ese sentido. Los únicos que tienen carros seguros son los dirigentes, a quienes no les importa en lo más mínimo el bienestar del pueblo.


Basta dar una mirada al parque de automóviles del país para percatarse de que el 90 % de los particulares son los llamados “almendrones” de antes de 1959, lo que demuestra que llevamos más de 50 años estancados o en retroceso, en un mundo que avanza a pasos agigantados hacia el progreso.

También abundan en el municipio los coches de caballos particulares, que ayudan un poco al manzanillero, aunque son muy caros en relación con lo poco que se gana.

La historia debe cobrar caro a esos tiranos que llevan más de medio siglo con sus botas puestas encima de este pueblo luchador. Han hecho retroceder a un país que era una joya en el continente. Han acabado con los negocios particulares, pues no soportan la competencia, pues odian el desarrollo y bienestar de los demás, solo piensan en ellos.


Tengo la esperanza de que en un futuro no muy lejano, tener un automóvil deje de ser un sueño para el cubano de a pie, que podamos tener una vida mejor, una vida digna de un ser humano del siglo XXI, no la vida miserable que los Castro nos han obligado a vivir con su tiranía y egoísmo.  

   

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