miércoles, 26 de noviembre de 2014

No es tan fácil estudiar en Cuba

Por Dr. Eduardo Herrera/ Hablemos Press.

LA HABANA, 26 de Noviembre.- “Para algunos jóvenes en la isla no es tan fácil estudiar alguna carrera de su gusto”, nos cuenta Raquel Nordet Vega, de 21 años, procedente de Guantánamo, quien en estos momentos se encuentra estudiando enfermería aquí en la capital.

La joven guantanamera no tuvo la oportunidad de alcanzar una carrera universitaria por haber tenido una baja nota en los exámenes de ingreso, por lo que se decidió por una carrera técnica en el área de la salud, de la cual no existían plazas en su provincia de origen. Esto la obligó a buscar otras oportunidades en la urbe capitalina.

Para su suerte, una tía la acogió en su casa para que pudiera estudiar en La Habana la carrera de enfermería, pero solo pudo conseguirle una residencia transitoria por 6 meses (permiso que deben tener las personas de las demás provincias para permanecer en la capital).

Luego de matricular y permanecer casi dos cursos en la carrera, Raquel fue llamada a la secretaría docente de la facultad donde estudia porque no ha podido obtener la residencia permanente en la nombrada “capital de todos los cubanos”, y esto hace peligrar la terminación de sus estudios.

Lo anterior, es solo un ejemplo de cómo en nuestro país no se le facilita a todos los jóvenes por igual la posibilidad  de estudiar, como se suele decir en el mundo, además de que se siguen violando flagrantemente los derechos humanos, al no permitirles elegir libremente su lugar de residencia dentro del territorio nacional, así como su circulación por él.

Muchos jóvenes de las provincias, por la mala situación y la deficiente planificación, se quedan sin carreras, y tienen que venir a la capital tras sus sueños de hacerse de alguna profesión o encontrar un trabajo que les permita mejorar su vida, pero se encuentran con el obstáculo de no poder residir en la ciudad porque los trámites tan engorrosos se lo impiden.

Esta es una de las causas que estimulan al aumento de la prostitución, la delincuencia y la deserción en el país, donde cada día los ciudadanos pierden más las esperanzas de poder alcanzar la felicidad deseada y buscan opciones a veces inapropiadas, obligados por la situación que sufren.

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