lunes, 10 de noviembre de 2014

Médicos cubanos: No respetan el derecho a la libre expresión

Por Dr. Eduardo Herrera/ Hablemos Press.

LA HABANA, 10 de Noviembre.- En una de las redes sociales de Internet, uno de los medios prohibitivos para la mayoría de los cubanos, pude conocer la opinión de una colega cubana que colabora en África. Ella se refería con asombro a algunos escritos míos, donde denuncio y opino sobre lo que sucede en nuestro país. 

Recordándome nuestras prácticas de kárate durante los años en que éramos estudiantes de la Facultad de Medicina, quiso saber si me relacionaba con las Damas de Blanco, a quienes en una ocasión, al parecer como parte de uno de esos grupos llamados Brigadas de Respuesta Rápida (creados para reprimir al que se manifieste contra el gobierno), golpeó a una de ellas.

En su ira me confesó que lo hizo porque “las Damas de Blanco eran mercenarias y contrarrevolucionarias asalariadas de los Estados Unidos”, también me preguntó porqué yo escribía, si era periodista, y dijo que mentía en mis escritos, a la vez autoproclamándose muy revolucionaria.

Personas como esta fueron engendradas por este proceso después que Fidel Castro tomara el poder en 1959. Fueron alimentadas con el odio hacia otros cubanos, que por el simple hecho de pensar diferente, oponerse al sistema político imperante y expresarlo, eran declarados traidores, condenados a prisión, y muchos incluso fusilados en juicios sumarios ejemplarizantes donde multitudes enardecidas les gritaban “¡Paredón!”.

Dentro de esos miles de sancionados había quienes cometieron crímenes durante la anterior dictadura, pero también muchos inocentes que fueron juzgados solo por sus ideas políticas.

Así, fue creciendo una generación llena de odio hacia quien estuviera en contra de la supuesta revolución, que lejos de mejorar la vida de los ciudadanos ha convertido a los trabajadores en esclavos de un sistema con cuyos salarios -entre los más bajos del mundo- nadie puede llevar una vida digna, acorde con el desarrollo humano.

Por razones como esta, muchos profesionales, fundamentalmente los del sector de la salud, acuden a las llamadas misiones de colaboración como única salida para mejorar en algo su situación y la de su familia, exponiendo en ocasiones su salud y hasta su propia vida, como es el caso de esta colega, de cuya solidaridad dudaría, ya que ha sido capaz de golpear a una persona sencillamente por estar en contra del sistema político que impera en el país.

Cabría preguntarle si en el país donde se encuentra los pacientes tienen que estar con el gobierno o pensar igual a ella para ser bien atendidos, y si los maltratará o les negará su asistencia en caso contrario.

Estas actitudes también las he visto en otros cubanos que me han confesado cómo maltratan a los opositores por el simple hecho de que son “contrarrevolucionarios”, y me han dicho que no debería tratarlos ni como médico.


A todo aquel que reprime a los que expresan sus opiniones libremente, les diré que quien del lado de los poderosos maltrata y humilla al que se le opone, es un cobarde oportunista. La verdadera nobleza está en respetar el derecho a la libre opinión de las personas, aunque su criterio sea contrario al propio.

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