martes, 25 de noviembre de 2014

Cuba: ¿Autos clásicos, antiguos o almendrones? (15 Fotos)

Varios modelos de carros antiguos aun circulan por la capital cubana.

Foto reportaje de Luis Sánchez/ Hablemos Press.

LA HABANA, 25 de Noviembre.- El ingenio del cubano y su afán por vencer las adversidades han determinado que en Cuba la gente reutilice y recupere todo cuanto sea necesario para tener una vida digna.

Llama la atención la cantidad de autos antiguos que se mueve a diario en las calles de La Habana. Este importante medio de transporte y fuente de empleo provoca la admiración de los turistas que visitan la Isla y hasta disfrutan del paseo en ellos.

Este fenómeno podría calificarse como un museo del automovilismo en movimiento. Basta detenerse en una céntrica avenida para disfrutar de un desfile de carros de los más variados diseños: el Cadillac y el Ford (los más antiguos), el Chevrolet, Oldsmobile, Buick, Plymouth, Dodge, por sólo citar algunos, sin olvidar al pequeño VW.

Es increíble cómo muchos de ellos mantienen sus piezas originales. Es cierto que algunos han sido re-motorizados, pero han conservado su estética original. En otros casos no se puede identificar el modelo, pues son tantas las adaptaciones que ya han perdido su autenticidad, pues su objetivo es lograr espacio para aumentar el número de pasajeros.

Estamos hablando de los popularmente nombrados “almendrones”. Cabe preguntarse por qué el cubano lo nombra así. ¿Será por el parecido de algunos modelos con una almendra? Lo cierto es que sirven para resolver el problema del transporte. Sacas la mano y enseguida estas moviéndote a tu destino. Los precios oscilan en dependencia del recorrido.

Los autos clásicos que circulan no sólo en La Habana, sino a lo largo de la Isla, desde los años 90’ forman parte de la Escudería de Autos Clásicos y Antiguos. Son inspiración de artistas y artesanos que los recrean para venderlos como suvenir.

Pero la belleza de los modelos y su valor museológico compiten con la contaminación medioambiental, debido a los gases de la combustión. En su tránsito por la ciudad, en ocasiones van expulsando un humo negro y maloliente que luego se impregna en la piel, y además provoca alergias y afectaciones en las vías respiratorias. Este es un considerable inconveniente del constante crecimiento urbano.












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