lunes, 20 de octubre de 2014

Pacientes con VIH inconformes con la atención que reciben

Por Eduardo Herrera/ Hablemos Press.

LA HABANA, 20 de Octubre.- En Cuba, donde se pregona el “buen servicio” de salud que “gratuitamente” se brinda a toda la población, muchos pacientes infectados con VIH se sienten discriminados y mal atendidos.

Según Javier José Palacio Valdés, de 37 años, vecino de San Joaquín 178 entre Cruz Verde y Gloria, municipio Guanabacoa -donde vive en muy malas condiciones-, trabaja como enfermero hace ocho años, hace más de un año adquirió el virus de inmunodeficiencia humana y siente que ha sufrido discriminación y malos tratos por su condición, a pesar de que muchos creen que en la isla estos pacientes son bien atendidos.

El joven  relata que por el salario bajo que percibe como enfermero (menos de 40 dólares al mes) trató de anotarse en un listado para poder ir a colaborar con la salud en otros países, pues en esas llamadas misiones los ingresos pueden ser hasta cuatro veces mayores.

Sin embargo, sus aspiraciones fueron frustradas por la respuesta negativa de la jefa de colaboración del centro donde trabaja, quien alegó que el país no autorizaba la salida de los pacientes con VIH. Insatisfecho con la respuesta, Palacio Valdés se dirigió al Órgano de Justicia Laboral, donde recibió evasivas que le provocaron una fuerte depresión, según él mismo afirmó.

Los medicamentos y escasos alimentos que el Estado cubano trata de garantizar mensualmente a estos pacientes son aún insuficientes para los salarios que reciben quienes trabajan, como Javier.

Yoandris Danger Sánchez, otro paciente seropositivo que llegó custodiado por un policía al cuerpo de guardia del Hospital Calixto García, se quejó porque el médico se demoraba en atenderlo, por no tener a su disposición los implementos necesarios de protección (bata, nasobuco y gafas) y el afectado tenía una herida que había que suturar. El incidente pone de manifiesto la falta de preparación de los hospitales para la atención de este tipo de pacientes.

Palacio, Danger y otras personas con esa afección tienen muchas quejas de la atención que reciben en un país donde el Estado dice garantizar la salud pública y una vida digna para todos.

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