sábado, 18 de octubre de 2014

La crisis de los cigarrillos, otra más en la lista



Por Mario Hechavarría Driggs/Hablemos Press

LA HABANA, 17 de octubre.- Los cigarrillos fuertes andan perdidos en  La Habana. En la noche alcanzan hasta el doble de su precio oficial. Se trata de la más reciente manifestación palpable del desastre económico caracterizado por la sucesión de “pequeñas” crisis localizadas, temporales pero frecuentes, capaces de mantener a la población en permanente tensión.

Una inspección directa a cinco establecimientos de Centro Habana en la tarde de ayer demostró que no había cigarrillos fuertes en venta. Criollos es la marca más popular del país, que generalmente cuesta 7 pesos (moneda nacional) por cajetilla de 20 unidades.

De igual manera se comprobó la desaparición del comercio minorista de los famosos H. Upman, también de producción nacional, pero comercializados en divisas. Otras clases similares desaparecen de vez en cuando, lo cual dificulta su adquisición diaria.

Algunos establecimientos tenían en venta los suaves o rubios de marca Aromas, en tanto tal vez era posible adquirir algún remanente de los fuertes nombrados Titanes, generalmente despreciados por los clientes por estar aplastados, manchados y hasta húmedos debido al prolongado almacenamiento.

Desde hace unos días, cada mañana es posible detectar a oportunistas comprando ruedas (paquetes de diez cajetillas) de Criollos para revenderlas en la noche a un precio que puede alcanzar incluso el doble del oficial.

Esta crisis es tan típica del comercio minorista nacional -y en general de los servicios- como otras que siempre afectan áreas sensibles de la vida diaria, por ejemplo, el transporte de pasajeros, las telecomunicaciones o simplemente el tomarse una refrescante cerveza en medio del calor tropical.

A propósito del transporte, los autobuses colectivos han reducido a la mitad su parque original, importado de China, al carecer de los repuestos básicos, cuyo contrato de reposición fue olvidado por los funcionarios adjuntos al ministro de turno. Esto ocasionó la disminución de los flamantes Yutong, cuya entrada en la Isla fue vista como el fin de nuestras desgracias, al menos en tan significativa esfera de la economía.

En otra cuerda, debemos agregar el renacer de los apagones (cortes del fluido eléctrico), generalmente fuera de las zonas turísticas o de los barrios residenciales, donde vive la élite que controla el poder en Cuba.

Hay que destacar la creciente frecuencia de estas crisis parciales, luego “resueltas” en apariencia para resurgir más tarde y agobiar a la población.

Acostumbrada a un largo ejercicio de supervivencia, la clase gobernante apela a su monopolio sobre la economía y los medios de difusión para dar soluciones parciales y explicaciones atenuantes a la infinidad de problemas definitivamente insolubles que hoy caracterizan la vida socioeconómica del país.

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