miércoles, 15 de octubre de 2014

Cada cubano debe dinero de por vida

Una mujer saca dinero de un cajero automático en un Banco metropolitano de la capital. Fotografía del autor.

Por Mario Hechavarría Driggs/ Hablemos Press.

LA HABANA, 14 de Octubre.- Al cierre del pasado año el Club de París, cártel bancario internacional que suma la mayor parte de la deuda pública mundial, publicó su informe anual, citado por la agencia noticiosa EFE, donde quedó ubicado nuestro país como el segundo mayor deudor del mundo de acuerdo al monto bruto de su carga onerosa, solamente superado por Grecia.

La cifra en cuestión es de 35193 millones de dólares. Si los repartimos entre 11,2 millones de cubanos -dato redondeado de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE)-, veremos que cada compatriota debe más de 3142 USD al total de bancos agrupados en la mencionada sociedad financiera parisina.

La ONE destaca el estancamiento de la población cubana alrededor de la cifra citada anteriormente. Por otra parte, de acuerdo a la información ofrecida por el Consejo de Ministros de nuestro país, durante el primer semestre del año la economía apenas creció un 0,6 %.

Tal y como anda la isla, los cubanos serán deudores de por vida. La rémora alcanzará a nuestros hijos y nietos, porque no se avizora el crecimiento económico necesario para mejorar nuestro nivel de vida a la vez que pagar lo mucho que se debe.

Desde la escuela nos enseñaron a reprochar a los sucesivos gobernantes irresponsables que año tras año pedían préstamos a los Estados Unidos y así acrecentaban nuestra dependencia económica respecto a la siempre criticada primera potencia imperialista del planeta.

Sólo tuvimos la honrosa excepción de Tomás Estrada Palma, el primer presidente republicano, estigmatizado en calidad de pro yanqui, sin embargo, al renunciar a su cargo dejó un considerable superávit en las cuentas estatales.

Por sí o por no, al romperse las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos en 1963, el siempre condenado bloqueo privó a los nuevos gobernantes cubanos de la tentadora posibilidad de continuar pidiéndoles dinero a los “malvados” vecinos del norte.

De alguna forma el también llamado embargo debió favorecernos, sin embargo no fue así: recientemente Rusia accedió finalmente a condonar una inmensa deuda de varias decenas de miles de millones de rublos -obviaron las armas- y nos dejaron a pagar unos 3500, con la nobleza de hacerlo a partir de inversiones en la economía nacional.

Imaginen cuánto deberíamos si tal deuda no se hubiera condonado. De seguro el doble de lo adeudado al Club de París.

Si se quiere  comparar, Viet Nam, país bajo la dirección de un partido comunista, dejó atrás las secuelas de una cruenta guerra contra los norteamericanos y mantiene excelentes relaciones comerciales con sus anteriores enemigos.

Pues bien, los vietnamitas deben a la sociedad financiera ubicada en la capital francesa 13 483 millones de dólares; parece una cifra alta, pero al dividirla entre sus casi 90 millones de habitantes, entonces son escasamente 150 USD per cápita.

Lamentablemente la mayoría desconoce que la deuda pública se carga a la economía nacional, convirtiéndose en pesado grillete que impide avanzar a la nación.

Los gobernantes van y vienen, más o menos irresponsables; las deudas quedan para las presentes y futuras generaciones.

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