domingo, 28 de septiembre de 2014

Todo lo que hiciereis a uno de éstos, a mí lo hicisteis


Por Roberto Pupo Tejeda/ Sacristán Católico.

LA HABANA, 27 de Septiembre.- Aunque el cristiano tiene una misión con la sociedad, el silencio cómplice ante la represión, en los últimos años, ha dejado un vacío en la Fe cristiana.

El hostigamiento por parte del régimen constituye un mecanismo de guerra psicológica contra las víctimas y sus familiares. Por eso, haya o no detenciones arbitrarias y torturas, y se cometen o no todo tipo de violaciones a los derechos humanos, los cristianos nos sentiremos comprometidos, porque Dios ama al hombre y no puede tolerar que nos humillemos y maltratemos.

Sin embargo, no es mi pobre palabra solamente la que dice la verdad, porque no soy más que un humilde servidor, sino también el resonar de este pueblo en búsqueda de justicia, de la reconciliación y el amor que tanta falta nos hace.

Cómo voy a enriquecer el bien de mi patria, si no es tratando de ganar todo lo bueno que hay en cada hombre. El cristiano trabaja para el Reino de Dios, y querer luchar por ello no es meterse en política, es simplemente cumplir con lo que el evangelio demanda del hombre.

Los verdaderos protagonistas de la historia son los que están más unidos con Dios, porque desde Dios reconocen mejor los símbolos de los tiempos. Si los hombres se apoyaran en Dios, alcanzaríamos un mundo como el que sueña la Iglesia: un mundo sin injusticias, un mundo de respeto a los Derechos Humanos.


No nos cansemos de predicar el amor, porque esa es la fuerza que vencerá al mundo. Ya vendrán los días de la justicia, los días en que Dios triunfa sobre la malignidad humana. Cuba, a pesar de la depredación comunista, es bella y nosotros los cristianos y buenos cubanos, no nos cansamos de abrigarnos en sus brazos.

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