sábado, 13 de septiembre de 2014

Pésimas condiciones de calles y carreteras holguineras


Por Fernando Donate Ochoa/ Hablemos Press.

HOLGUIN, 13 de Septiembre.- La situación actual de las calles y carreteras en Holguín es delicada. Las mismas presentan un estado avanzado de deterioro, debido al tiempo que llevan sin recibir restauraciones. Las perspectivas en este sentido siguen siendo desesperanzadoras, de acuerdo a las proyecciones gubernamentales.

Según datos ofrecidos a través de los medios de difusión, la red de carreteras muestra solo un 45,6 % en buen estado, quedando el resto entre las categorías de regular o malo.

Según el mismo informe, la situación más grave se localiza en los tramos que comunican los diferentes municipios, mientras que las vías de circulación interprovincial presentan una situación muy compleja, al soportar alrededor del 70 por ciento del tráfico de carga y pasaje a nivel nacional.

Los choferes, opinan que el mal estado de las vías repercute en el nivel de accidentalidad y el deterioro progresivo de los vehículos de transporte. Las autoridades han reconocido que la situación es crítica, sobre todo en los repartos y zonas periféricas.

Entre las causas de la mala calidad e inefectividad del mantenimiento y reparación de las carreteras, está el factor humano, pero este, se encuentran matizado por una serie de aristas que complejizan el análisis de la situación.

Por un lado, no se dispone del personal calificado necesario, por el otro, los trabajadores, desmotivados por la dura situación económica y el impacto de la misma en sus vidas particulares, actúan con desidia y se corrompen, malversando parte de los materiales.

Nadie quiere realizar esta labor porque es muy mal pagada y presenta pésimas condiciones de trabajo. Además, el equipamiento técnico y los atrasos con la entrega de materias primas, así como la mala calidad de las mismas, restan precisión a las obras y eficiencia al trabajo, y provoca incumplimiento en los contratos.

Las acciones de mantenimiento se dilatan frecuentemente, dando tiempo a que otras carreteras se deterioren, por lo que el proceso se convierte en un círculo vicioso.  A esto se une   el envejecimiento de la red vial, con más de 30 años de explotación.

La opinión general culpa al gobierno por haberle faltado visión, control y exigencia al acometerse los arreglos.

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