miércoles, 3 de septiembre de 2014

Medidas radicales en hospital habanero

Por Osmel Almaguer Delgado/ Hablemos Press.

LA HABANA, 3 de Septiembre.- El principal problema de un país subdesarrollado y socialista como Cuba, no es tanto la pereza al tomar medidas que conduzcan al desarrollo, sino que la mayoría de las acciones que se realizan con vistas a ello, entran en contradicción con otras, que se supone hayan sido tomadas para alcanzarlo, en vistas del fin último que debe ser el bienestar del pueblo.
Como ejemplo, podemos citar el caso de la recientemente restaurada sala Sexto E de cirugía en el hospital “Luis Díaz Soto” (popularmente conocido como el Naval).  
Ubicada en el penúltimo piso del inmueble, la misma es especialmente afectada por corrientes de aire, que a esa altura son más fuertes y constantes, lo cual ocasiona múltiples e incómodos portazos, que a su vez han provocado la rotura de dos puertas que comunican a los cubículos con el pasillo exterior.
Supuestamente, este pasillo fue diseñado para que los enfermos caminaran y tomaran el aire a modo de terapia, y también para que los acompañantes se desalienaran de la atmósfera característica del hospital.
Ante la rotura de las dos puertas, la respuesta del alto mando de este centro de salud fue clausurarlas todas, y a morirse de calor.
Quedó cerrado el acceso al pasillo. Pacientes y acompañantes rumian su frustración sin tener a quien reclamar. No hay diálogo, la decisión fue unilateral, pero afectó al eslabón más débil de la cadena, es decir, a los pacientes.
Los cubículos, la mayoría de las veces, son demasiado pequeños, y en los meses de verano el calor es insoportable.
A más de cuatro meses de la inauguración, el panorama es el mismo; nadie ha pensado en una mejor solución. Y a decir verdad, este era un problema predecible por cualquier ingeniero, si fuera el caso que alguno intervino en la proyección de las obras.
Soluciones radicales de esta clase, tomadas por los jefes de este país ante sus propios fracasos e incompetencias, son comunes en la Cuba de hoy.
Como ejemplos, también podemos citar todas aquellas discotecas que han sido cerradas por sospecha o presencia comprobada de drogas, etc., en lugar de tomar medidas preventivas para que estas indisciplinas no tengan lugar. Se prefiere, en estos casos, el castigo, antes que el reconocimiento de los errores.

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