jueves, 11 de septiembre de 2014

La carta que el Granma no publicó

Por Redacción de Hablemos Press.

LA HABANA, 11 de Septiembre.- En enero del año 2013, el ciudadano Melecio Jay Rodríguez, vecino de Palma número 18111A, entre Álamos y B, Luyanó Moderno, en el municipio capitalino de San Miguel del Padrón, entregó una denuncia al Órgano Oficial del Partido Comunista, Periódico Granma, donde expresaba su inconformidad sobre algunos fraudes e irregularidades de los que había sido víctima.

En fecha actual no ha recibido respuesta del citado órgano oficial. Dirigió la misiva al subdirector del órgano, con la intención de que se publicara y que salieran así a la luz los fraudes cometidos.

A pesar de la lucidez y respeto con que fue redactada, la carta enviada al señor Oscar Sánchez Serra no ha recibido respuesta ni encontrado repercusión. Jay Rodríguez se acercó a Hablemos Press con el propósito de publicarla.



La Habana, 11 de Junio de 2014

A: Oscar Sánchez Serra,
Subdirector Diario Granma

No conozco el fraude bueno y la mentira buena, me preocupa que existan y no esté enterado. En un escrito publicado por ustedes el día 21 de Mayo del presente año, se citaba a la jefa de la Oficina de Atención a la Ciudadanía, de la Fiscalía General de la República cuando dijo: “el ciudadano debe tomar las vías adecuadas para reclamar sus derechos, cuando considere que sus derechos han sido violados…”.

Lo escuché además, en reiteradas ocasiones, a través de otros medios de comunicación. Dirigentes del Estado han referido lo negativo que resulta dejar las denuncias de la población sin respuesta.

Su artículo del día 21 me pareció excelente y enérgico. Hoy, sin embargo, le hago una pregunta: ¿Sería posible leer en el diario, algo sobre la mentira y el fraude que comenten las instituciones del Estado? No me considero un hombre que responde a los llamados.

Hace 20 años, cuando aún nadie afirmaba que se debía denunciar lo mal hecho, denuncié un suceso triste y bochornoso, pero no recibí repuesta.

Estoy totalmente de acuerdo en no conceder una sola línea en los diarios cubanos a los asesorados y marionetas. No recibo dinero de nadie. Mi nombre, imagen e ideas no están al servicio de ONGs disfrazadas ni de planes subversivos.

En enero de 2013 entregué una denuncia al diario Granma y, aunque reconozco que los calificativos utilizados eran duros, los consideré necesarios. ¿Cual verdad que puede decir, que hoy puedo tener? La mentira es tan poderosa, que la manejan las instituciones del Estado, la acomodan y la hacen valer según la necesidad, tengo pruebas de ello.

Estoy de acuerdo en que el fraude debe combatirse. Sería bueno  combatir todo tipo de fraude, y no hago una relación porque sería extensa. He visto en el diario que los organismos y entidades se atribuyen el derecho de no responder las denuncias del pueblo, allí también ubico al mando superior del MININT y a la Oficina de Atención a la Ciudadanía del Consejo de Estado. Me siento, además, engañado por la Fiscalía General de la República.

Todas estas instituciones suman cientos de funcionarios, yo soy solo uno, que no cuenta con el respaldo ni la influencia de nadie. La verdad es mi única guía.
La disfuncionalidad en la relación entre la dirección del país y las instituciones es total, por eso considero una mentira lo dicho por el presidente: “no hay compromisos con nadie, el compromiso es con el pueblo”.

Nosotros, los cubanos, el pueblo, no tenemos marco alguno para establecer un estado de opinión sobre los problemas que nos  golpean, que nos duelen. No tenemos la posibilidad de llegar a la prensa de la misma forma en que usted abordó el fraude cometido  en las pruebas de Matemáticas.

Bien está que se manifiesten muchos repudiando el fraude y que aparezca una dirección electrónica para continuar las condenas, pero también lo estaría opinar sobre la política de precios de productos,  servicios y artículos extremadamente caros, de alimentos  producidos  exclusivamente en el país y vendidos por el Estado a precios  prohibitivos para la gran mayoría.

El pueblo nos convoca a opinar sobre un tema escogido, un dirigente  corrupto es sustituido y la dirección del Estado designa a otro. Pero la prensa  no convoca al pueblo a opinar, como en aquella campaña de rectificación de errores y tendencias negativas.

No la emprendo contra usted ni contra periodistas o diario alguno. Pero los periodistas son seres humanos y no habitan gravitando en el espacio. Mientras solo se critiquen los problemas impagos, el mal estado de las calles y el maltrato en la gastronomía y el comercio, se deja claro que problemas mucho más serios no se pueden condenar.

¿Donde habrá encallado el país que tantas manos no pueden sacarlo adelante?, llevo muchos años escuchando el mismo verso y el país  no avanza. No me extrañaría si a la vuelta de unos años Haití se convierte en una potencia mundial y todos los dirigentes cubanos continúan con el propósito de sacar al país adelante. Tanta redundancia me duele. Y sigo diciendo que no abandono mi país.  

Mientras los dirigentes continúen mirando al mundo y no al pueblo, no iremos a ninguna parte. El comandante Hugo Chávez dejó acuñadas frases para la historia, y una la tengo presente siempre: “Los Mandatarios de cumbre en cumbre, los pueblos de abismo en abismo”.

Si usted como subdirector del órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, tuviera acceso al documento 21 de fecha 21/8/2012, o al  documento 18/11/2013 foliado con el numero 17 y entregado a la  Fiscalía General de la República, sabrá un poco del fraude de las instituciones. No le pido investigar nada. El tiempo de una persona como usted, de gran responsabilidad, debe ser bien escaso.

En el escrito del 21 de marzo usted expresa, “...no podemos convivir  con la mentira porque se apoderaría de nosotros la falta de credibilidad”.

La  falta de credibilidad se apoderó de mí hace bastante tiempo, y precisamente  porque me condenaron a vivir con la mentira, lo peor  es que también condenaron a vivir en la mentira a mis hijos. Me considero una prueba de lo bochornosa y triste que resulta la pérdida de valores dentro de la sociedad. 

La pérdida de valores en Cuba está en todas partes. En los primeros años del siglo XXI, las potencias mundiales utilizaron los avances tecnológicos para sanar el dolor humano, empleando cirugías de mínimo acceso.

El método es sencillo, dejan caer toneladas de bombas sobre la mentira, los pueblos se levantan enérgicos, protestan, se enaltece la opinión pública en las calles y no pasa nada. El mundo, casi de forma unánime, respalda al pueblo de Cuba para luchar contra el boqueo y no pasa nada.

Socialmente, estamos condenados al silencio y a aceptar lo que se imponga. Debemos dar apariencia de no tener problemas y eso lo aprendemos desde pequeños. Yo no soy periodista, ni analista, no tengo licencia para dar criterio, pero como ciudadano y como persona ya utilicé el espacio que el Estado me concede. La cuadra, el barrio y el municipio allí no existen, solo los burócratas. Allí se manejan las verdades y las soluciones. Ya utilicé a las instituciones del Estado y a la prensa, allí se evita al mínimo reflejo de actitudes bochornosas  que involucran a funcionarios, por favor, los dirigentes corruptos que han sido juzgados a puerta cerrada, a espaldas del pueblo y sin prensa.

Ha sido la escuela de las instituciones que no responden a nadie, como ciudadano he sido víctima de la mentira, del fraude y de las burlas. Lo sucedido con las pruebas de Matemáticas, no está solo relacionado con un trabajador o con varios, no con un maestro  o con varios  ese  realismo suceso tiene raíces y ahora se alza la voz de la vergüenza  utilizado al diario Granma.

¿Quién eleva la voz del pueblo y quien evita que las mentira nos aplasten? no me solidarizo con los comisionados del fraude pero, siento pena por ellos, que caigan quien caiga decía usted en el escrito yo digo que aunque caigan todos los que deban caer  otras formas de fraude seguirán  existiendo y no caerá nadie.

Muchas gracias.
Melecio Jay Rodríguez.

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