viernes, 26 de septiembre de 2014

Donde antes habían edificios, construyen nuevos parques

Por Mario Hechavarria Driggs/ Hablemos Press.

LA HABANA, 25 de Septiembre.-  Desde hace unos años se venido incrementando en La Habana unos singulares espacios públicos, parques podríamos llamarles, por su semejanza con los tradicionales, pero no por su esencia. Estos, aunque nuevos, aparecen ligados a la desgracia, a los derrumbes, pérdidas materiales, pérdidas humanas.

Cuando cae un edificio, surge la necesidad de darle una función social al área resultante, para que no sea invadida por agentes sociales indeseados, como vagabundos, negociantes, parejitas homo y heterosexuales, etc. La opción más barata son los parques.

Son preferibles a la tortuosa tarea de construir nuevas viviendas a los damnificados. Es mucho más rápido. Parece ecológico y humanitario.

A veces, las autoridades optan por otra variante, al de situar pequeños contenedores u otras formas constructivas de fácil trasiego, para ofertar misceláneas en pesos convertibles o moneda nacional. Cualquier solución capaz de ingresar dinero al Estado.

Si no hay acuerdo en cuanto a tales inversiones, entonces basta con unos bancos, suelo cementado, jardineras, rejas delimitando el área del antiguo derrumbe y tal vez alguna que otra opción, como artefactos sencillos para realizar ejercicios físicos bajo el sol o la lluvia, tal y como hicieron en la esquina de las calles Infanta y Salud.

No todos los sitios tienen igual suerte. Si se trata de zonas de interés turístico como La Habana Vieja, entonces habrá variantes de cierto glamour. La gente va olvidando finalmente a los desalojados.

La Habana siempre fue privilegiada por la cantidad y belleza de sus parques; espaciosos, cargados del verdor de los árboles, incluyendo con frecuencia notables valores arquitectónicos, junto a esculturas de gran valía.


Estos nuevos parques nublan mi mente, abrumada por los rostros azorados, impotentes, de los vecinos evacuados de urgencia ante la caída inevitable del hogar donde vivieron tantos años, confiados en las muchas promesas de vivir en un paraíso terrenal, esfumadas después de una sacudida.

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