domingo, 21 de septiembre de 2014

Cumpleaños infantiles por la cartilla de racionamiento

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Cake de 60 pesos hecho por particular, un número indica la edad porque venden solo una velita. Foto J. Leygonier.

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

LA HABANA, 21 de Septiembre.- Los cumpleaños infantiles en Cuba son regulados por medidas oficiales y por la libreta de “abastecimientos” (cartilla de racionamiento) lo cual puede hacerlos muy kafkianos.

La escasez y el afán de controlarlo todo, propio del sistema comunista, llevaron hace décadas a regular por la libreta de “abastecimiento” la venta de productos para fiestas de cumpleaños.

Primero tenían el derecho a comprar cajas de refrescos, pasta para bocaditos, panecillos y otras golosinas, además del cake (pastel). Hoy,  solamente un cake de mala calidad y 20 panes, si los hay. Cada año hay menos y se hacen regulaciones más absurdas.

Tienen derecho a un cake, y tal vez a los panes, los niños hasta la edad de diez años. La madre puede solicitar el cake solamente en una dulcería o panadería específica, la que le corresponde por el territorio de su domicilio.

Debe hacer esa gestión con un mínimo de 15 días de antelación a la fecha del cumpleaños, mostrando en la dulcería la libreta de “abastecimiento” y la tarjeta de menor del niño, que es la identificación oficial que expide a todo nacido la Oficina del Registro de la Población, del Ministerio del Interior.

Ambos documentos garantizan que no soliciten fraudulentamente el cake, pero no que este dulce sea entregado el día del cumpleaños. La dulcería, por su parte, no sirve a todas las solicitudes, sino a las pocas que llegan primero.

En la panadería La Ceiba, en Serrano esquina a Santos Suárez, municipio 10 de Octubre, solamente atienden tres solicitudes diarias, sólo tres cakes. Las madres acuden de madrugada, porque las atienden a las 8 de la mañana, y la que haga el número cuatro se queda sin cake para su niño.

Aceptadas sus solicitudes, las tres madres pagan por adelantado los 10 pesos, Moneda Nacional (MN),  del precio del cake y el empleado les anota en el recibo el día que deben regresar a recogerlo; día que puede caer quince días antes o quince días después de la fecha del cumpleaños.

Padres con mejores posibilidades (remesa desde el extranjero o malversación y/o negocio privado)  encargan su cake a algún dulcero particular, que casi todos carecen de licencia de trabajo y laboran clandestinamente en sus hogares con ingredientes robados a las dulcerías y panaderías por los empleados de éstas.

Algunos comprarán su cake en dulcerías de la red de tiendas dolarizadas, pero son los menos, porque debido a sus altos precios, esas dulcerías venden poco y sus dulces envejecen, aunque no los retiran de la venta, lo cual hace que vendan aún menos.

Tanto esos dulces y panes dolarizados, como los que venden en la red de ventas en pesos cubanos, están faltos de azúcar, secos, malos, por la sencilla razón del robo de sus ingredientes (aceite, harina, azúcar) para venderlos en el mercado negro tanto a los dulceros particulares como a la población.

Así las cosas, cuando la mujer de pueblo consigue el cake para celebrar el nacimiento de su hijito en un día aproximado, en diez o quince días a la fecha conmemorada, suele ocurrir que el dulce es malo o…malísimo. Igual si compra dulces por "venta libre" no normados por la libreta de “abastecimientos”.

Como me testimonia una madre indignada, que asombrada y a veces risueña, relata:
"Llamamos a los vecinitos, le cantamos felicidades a mi chiquitico, y al picar aquello estaba duro que daba trabajo meterle el cuchillo, una panetela seca; arriba el merengues estaba pasable; los niños que le meten el diente a cualquier dulce por malo que sea, protestaron: " !Qué duro está esto!", dijo uno, !niños pobres que comen hasta piedras! Me dio pena brindarle "aquello" a alguna vecina, y me apena que vayan a pensar que no les brindé por egoísmo. Al abuelo le di un pedazo con un vaso de agua con azúcar para que lo mojara. Pensé picarlo en tiras y pedirle a una vecina que lo hiciera al horno como biscochos, pero, niños al fin y poco el dulce, se lo comieron todo. ¡Me estafaron!".

Tampoco hay velitas de cumpleaños. Hace años  las vendían, a veces en la red de tiendas dolarizadas; cada vez fue más difícil comprarlas. Hoy, artesanos ingeniosos recortan un número en espuma plástica de cajas de embalaje, le pegan un impreso o papel pintado con personajes de Walt Disney o la Marvell.

Y coronan el número con una velita, cuesta 10 pesos. El número clavado sobre el cake indicará la edad que cumple el niño, pero cualquiera que sea ésta sólo soplará una velita solitaria.

Callemos de lujos, que existen, como globos de colores, vasos desechables, y de los que no existen, como sellos de correo que peguen, tohallas que sequen o velas para velar difuntos (desaparecidas desde los años 60 - cuando botaron los crucifijos de las funerarias).

Mientras crecen los escasos niños y los viejos abundan y se convierten en "bocas inútiles", Castro's cumple verdaderamente su consigna de "hacer más con menos": Más dulces y dinero con menos harina, menos azúcar, menos aceite y menos honradez.

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