jueves, 11 de septiembre de 2014

Ante el retiro de Ortega, se espera algo más que una bendición

Por Mario Hechavarria Driggs/ Hablemos Press.

LA HABANA, de 11 de Septiembre.- El Papa Francisco envió una breve misiva de salutación al pueblo cubano con motivo del onomástico de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona nacional. El mensaje apareció el pasado 9 de septiembre en el portal web de la iglesia cubana. Estuvo dirigido personalmente a Monseñor Dionisio García Ibáñez, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.

El también Arzobispo de la diócesis santiaguera, segunda en importancia del país, pudiera ser la otra cara de una moneda difícil de clasificar por los expertos en las relaciones Iglesia-Estado de la Mayor de las Antillas.

Hasta hoy, bajo la preeminencia del Cardenal Ortega, prevalece un estatus de casi absoluta complacencia por parte de la jerarquía católica ante la cada vez más crítica situación económica, social y política de los cubanos.

Las reformas económicas raulistas, “sin prisa pero sin pausa”,acrecientan la disparidad entre el poder adquisitivo de una minoría de nuevos ricos, frente a la paupérrima condición social de la mayoría de los cubanos. De otra parte, las libertades individuales continúan suprimidas, sin bajar los índices represivos para quiénes expresan su inconformidad con el curso de los acontecimientos.

La reciente renuncia de dos periodistas a cargo de la revista católica Espacio Laical, dejó evidencias en cuanto a las divisiones internas de la Iglesia cubana a la hora de enfrentar la política.Como se sabe, desde las páginas de la citada publicación trimestral, aparecieron numerosos artículos cuestionadores de la realidad que hoy vivimos, inclusive un proyecto nación llamando al debate plural en torno a una Cuba posible como proyecto de futuro.

Como siempre, los obispos saben muy bien tapar sus querellas internas, intenta mostrar al público una solidez de doctrina, reforzada por la disciplina secular de la milenaria institución que representan. Aun así se destapan voces irreverentes, entre ellas las del sacerdote José Conrado, párroco de Trinidad, criticando duramente la represión existente.

El Cardenal Ortega ha evitado cualquier querella con la dirección del país, intenta preservar lo que dijo en el 2012,  al celebrar los 400 años del hallazgo de la imagen de la Virgen de la Caridad en aguas de la bahía de Nipe, “Vivimos  una primavera de fe”.

Mientras el forzado matrimonio Estado-Iglesia sonríe a las cámaras, del comunismo apenas nos queda el nombre del Partido, del Socialismo las proclamas, en tanto un capitalismo controvertido campea por sus respetos en nuestro país.

El purpurado Jaime Lucas Ortega Alamino ya está pidiendo su retiro, no sabemos si se irá con su conciencia tranquila o deberá rezar una larga penitencia, esto lo sabe Dios. Llama la atención que el nuevo Papa se dirija al presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor García Ibáñez, tal vez prologando una nueva etapa donde la fe católica se desvincule de los actuales gobernantes, convirtiéndose en una sincera y democrática expresión popular.

VIDEOS