miércoles, 25 de junio de 2014

Las zonas vedadas del Aeropuerto Internacional cubano

Por Mario Hechavarría Driggs⁄ Hablemos Press.

LA HABANA, 25 de Junio.- La terminal No. 3 del Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana, mantiene desde hace meses la exclusividad de sus salones para los pasajeros; cerrando sus puertas a familiares y acompañantes, en el recibimiento o despedida de un viajero.

De visita en el lugar, y bajo la amenaza de un torrencial aguacero que finalmente cayó, fuimos testigo de cómo el alero del primer piso quedó como único refugio para los cientos de visitantes, que esperaban ansiosos la llegada de los vuelos.

El parqueo aledaño de esta Terminal ofrece algunos bancos, diseminados —y al aire libre— en un área extensa, casi siempre ocupada por automóviles. Ni siquiera una carpa protege a las cientos de personas diariamente congregadas.

Dos contenedores sirven de baños públicos, en uno de los extremos del largo techo que bordea al edificio.

Los servicios gastronómicos están severamente restringidos, limitados a un vehículo con arrastre, donde pueden adquirirse refrescos, algún bocadito y a veces café, luego de las largas esperas. Es la única oferta, servida por un solitario dependiente.

¿Los precios? Bastantes altos en proporción con otros sitios de la ciudad. Para tomarme una cerveza tuve que sobornar a los custodios de la instalación, pues para adquirirla hay que atravesar puertas que están cerradas al público.

Cada una de las entradas nos advierten —en inglés y en español— que el Aeropuerto está en reparación, ofreciendo disculpas por las molestias causadas. Un año atrás era lo mismo. Los cubanos temen que la exclusividad de la instalación para los pasajeros, pase de transitoria a permanente.

Desde Varadero, meses atrás, una ciudadana publicó en la prensa su queja por similar situación, porque la terminal aérea de este polo turístico había sido totalmente remozada desde el 2011.

En Cuba, es habitual comenzar informando a la población de una medida evidentemente impopular, diciendo que es una decisión provisional, inclusive experimental, para finalmente quedar como permanente.

Para los cubanos, viajar al exterior es una auténtica carrera con obstáculos. El aeropuerto crea una especial predisposición entre los viajeros nacionales, familiares y amigos, cuando llega el instante de la despedida o el recibimiento.

El actual diseño de los servicios en nuestras terminales de vuelos internacionales, está dirigido a restringir la presencia de la población en dichos lugares. 

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