lunes, 9 de junio de 2014

Fútbol sí, Deporte Nacional, no

Por Osmel Almaguer/ Hablemos Press.

LA HABANA, 9 de Junio.- Las calles cubanas están llenas de niños y jóvenes que practican o hablan de fútbol. Este deporte se convierte en pasatiempo por excelencia, en menoscabo del béisbol que, aunque siga siendo reconocido como Deporte Nacional, día a día pierde popularidad.

Donde antes se tenían lugar los tradicionales “pitenes de pelota”, ahora se golpea el balón con los pies, o se conversa sobre clubes y jugadores de preferencia, fichajes, cruces de la Champions e intercambio de atletas.

Si décadas atrás la fiebre balompédica llegaba y se iba con las Copas Mundiales, ahora permanece todo el año. Y en esto, además del desarrollo tecnológico de las comunicaciones, tiene responsabilidad el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) y su política.

Aproximadamente 10 partidos de fútbol internacional salen al aire semanalmente, en distintos programas destinados al efecto. Los mismos, además, brindan un cúmulo de información que mantiene actualizados a los seguidores de este deporte, hasta de las ligas europeas menos importantes.

¿Béisbol? Solo uno semanal, además de los partidos de la Serie Nacional, que no se cuentan, si se trata de elevar la calidad de nuestros jugadores y conocer a posibles rivales en el Clásico.

Pero ¿de dónde ha surgido tanto interés por la difusión y trasmisión del fútbol, en un país que, además del nacionalismo, practica muy mal este deporte? ¿Por qué siendo el béisbol el “pasatiempo nacional” las autoridades benefician al fútbol?

La respuesta está en los peloteros cubanos que han arribado a Grandes Ligas, y se han convertido en estrellas de sus equipos. Me refiero a Yasser Puig, Yohenis Céspedes, Kendrys Morales y Aroldis Chapman, por solo citar algunos ejemplos.

A la televisión cubana le sigue resultando embarazoso trasmitir partidos donde ellos aparezcan. De hecho, desde la inauguración del programa televisivo Béisbol Internacional, que sale al aire los domingos a las ocho de la noche, aún no he visto al primer pelotero cubano.

No se sabe cómo se las arreglan para trasmitir —de forma diferida— equipos que no tienen cubanos en sus nóminas. Esto trae como consecuencia la elección de partidos sin mucho nivel. La transmisión de equipos como los Astros de Houston, posiblemente la peor franquicia del momento, enfrentándose a los Marineros de Seattle, otra de las menos fuertes.

El fútbol no ofrece este problema. Difícilmente veremos a algún cubano en la delantera del Real Madrid o el Barcelona, y es muy posible que si un día llega, se acabe la preferencia del fútbol por parte de nuestros medios.

El otro programa donde se puede obtener alguna información sobre Grandes Ligas es Tribuna Deportiva, de la emisora radial COCO. De lunes a viernes ofrecen algunos resultados; a veces, la tabla de posiciones, y una vez por semana los líderes individuales.

Luego llegan los Clásicos donde algunos miembros de la prensa hacen alarde de sus conocimientos, mientras otros hacen grandes papelazos dando a la población datos y opiniones disparatadas.

En las calles, el cubano juega fútbol cinco, porque tampoco hay condiciones, ropa, terrenos, calzado, etc., y a nivel nacional, al menos hemos clasificado para algunos mundiales de esta modalidad.

En general, la parte técnica de la pelota cubana es la que más se resiente las consecuencias de todo este circo. Los resultados preliminares demuestran que estamos perdiendo posiciones en un deporte en el que siempre hemos sido fuertes. Pero en el otro no ascendemos, ni siquiera hemos llegado nos hemos acercado a una Copa Mundial.

VIDEOS