viernes, 6 de junio de 2014

Descontento por la gastronomía frente al Hospital Naval

Por Osmel Almaguer/ Hablemos Press.

LA HABANA, 6 de Junio.- La clientela que frecuenta la red de quioscos gastronómicos ubicados al frente del Hospital “Luis Díaz Soto”, más conocido como Hospital Naval, se muestra cada día más descontenta con los servicios que allí se prestan.

No hay más que merodear la zona para escuchar los comentarios y quejas de los clientes que, ante la falta de oído a sus demandas, y de canales pertinentes para denunciar el maltrato y la negligencia, bajan la cabeza y continúan su camino.

Un rápido bojeo visual revela la falta de higiene en los quioscos, las moscas revoloteando, la mala presencia de la mayoría de los productos, lo elevado de sus precios y el mal aspecto de quienes los venden, así como el proceder vulgar o indiferente de los mismos.

Aún sí, cada día miles de personas hacen cola para consumir alimentos en esta zona gastronómica, por la simple razón de que no existen otras opciones. Los quioscos, de pertenencia estatal, forman parte de esa infraestructura que todo gran hospital debe tener, y en la que también se incluyen la piquera de taxis, las paradas de ómnibus, las farmacias, etc.

Años atrás, esta red de quioscos tenía carácter particular, y aunque los niveles de higiene, precios y atención al cliente eran más o menos equivalentes, al menos existía la competencia, y una aceptable variedad de productos.

Sin embargo, el Estado, en ese afán de centralización que le hace dar un paso hacia delante y dos en retroceso, cortó de cuajo los negocios particulares gastronómicos en todo el país, y cuando volvió a autorizar esta actividad, ya en ese lugar estaban los quioscos que hoy brindan servicio.

En esta red, se encuentra también un único contenedor que ofrece productos en divisa, y que casi nunca se encuentra surtido, lo que también ocasiona numerosos inconvenientes.

Tengamos en cuenta que la clientela de este lugar es especial, se trata de pacientes delicados de salud y acompañantes que, la mayoría de las veces, solo tienen para comer lo que ofrecen estos quioscos, y que en determinados casos se pasan incluso meses instalados en el hospital, por lo cual, su salud y sus bolsillos también se deterioran.

No existe una oferta de comida medianamente sana. La mayoría de los productos que se ofertan son nocivos a la salud, preparados al bulto por el negligente personal gastronómico, que encima roba al cliente.

En los quioscos donde se venden sándwiches, por solo citar un ejemplo, hay siempre una gama de ofertas en la tablilla que nunca responde a la realidad, y el refresco o está caliente, o le falta azúcar.

Sería demasiado problema para este periodista, llegar hasta los administradores de estos puntos de venta y hacer algunas sugerencias, debido a que ellos mismos forman parte de la conducta marginal de sus empleados. Sería también engorroso, podrían tomarme por loco, si llego al Poder Popular para exponer mis inquietudes, como sencillo ciudadano que soy. Solo queda la hoja para soportar nuestra verdad.   

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