miércoles, 11 de junio de 2014

Cuba: ¡Las cooperativas en la gastronomía popular son una imposición!

Bar Cinco Villas. Foto del autor.

Por Mario Hechavarria Driggs/ Hablemos Press.

LA HABANA, 11 de Junio.- Entrevista con Adrián Izquierdo Peñalver, administrador del bar Cinco Villas, próximo a convertirse en cooperativa por decisión estatal. Adrián tiene más de veinte años al frente de distintas unidades gastronómicas en el municipio capitalino La Habana Vieja. 

HP: ¿Cómo asume el administrador del bar Cinco Villas la conversión del mismo en cooperativa?

AI: Se trata de una imposición.

HP: ¿Por qué una imposición?, ¿no se reconoce el carácter voluntario de quienes aceptan integrarse a las cooperativas?

AI: Voluntario con el puñal en el pecho. Cuando el gobierno provincial decide, se hace la asamblea al estilo de las reuniones de trabajadores. Si no quieres pertenecer a la nueva cooperativa, asunto decidido, quedas a disposición del Ministerio del Trabajo, esperando la plaza que deseen ofertarte, fuera del sector.

HP: Pero ¿tienen ventajas, exenciones de impuestos, en fin, facilidades para empezar?

AI: Todo lo contrario, periodista; una larga lista de tributos, comenzando por arrendarte el local y los medios de trabajo más importantes…

HP: ¿Cuáles son estos medios de trabajo?

AI: ¿En arriendo?, los casi 150 metros cuadrados, incluyendo las oficinas, el Frozeen, el Freezer…, más otros equipos de menor significación que te venden con un descuento del 5 al 10 % por concepto de depreciación. Imagínate, periodista, vendernos una cocina de gas con treinta años de uso como algo nuevo.   

HP: ¿Cuáles son los principales impuestos a pagar?

AI: La lista es larga. Entre los mensuales, 12 pesos por metro cuadrado de la construcción, la electricidad, el agua y el gas con iguales tarifas a las de la población, la transportación de los productos, los materiales de limpieza, además del 10 % de las ventas. ¡Ah!, se me olvidaba, se debe abonar trimestralmente la seguridad de los trabajadores, es decir, lo de su jubilación, enfermedad, etc., cuando el impuesto por utilidades pudiera cumplimentarse al finalizar el año fiscal.

HP: ¿Es muy alto el tributo por las ganancias?

AI: De a primeras no lo parece, un 10 % sobre diez mil pesos iniciales por cada trabajador, pero va creciendo si aumenta el beneficio neto per cápita, alcanzando el 45 % si sobrepasa los 50 mil.

HP: Resulta que esta escala no estimula crear ganancias, mucho menos competir bajando los precios. ¿De dónde vendrán los ingresos, digo, preferiblemente las utilidades?

AI: Ese es otro punto fuerte, porque tradicionalmente nosotros vendíamos al sector popular, con precios relativamente bajos. Los alimentos representan no más de 15 % del total de ventas, generalmente menos. Los planes de ingresos de cualquier unidad típica como la que hoy administro, se apoyan fundamentalmente en cigarros, tabacos y bebidas alcohólicas, de muy bajo costo, pero alto precio de venta.

HP: ¿El estado les dará un buen margen de utilidades en estos renglones?

AI: ¡Para nada!, todo lo contrario; el 2 % en los cigarros, nuestro artículo líder, el 5 % para los rones y el 14 % a las cervezas.

HP: Entonces la solución es esforzarse ampliando la venta de alimentos elaborados.

AI: De acuerdo, pero los suministros mayoristas no están garantizados. Antes de la actual propuesta eran inestables, parciales, ahora lo serán mucho más. Se plantea un nuevo precio mayorista 10 % menor al pagado por la población, un número apretado si se trata de obtener ganancias. Ya verás, terminaremos vendiendo igual que los cuentapropistas. Finalmente las cooperativas aumentarán los precios, en lugar de bajarlos.

HP: Eres un trabajador de la gastronomía popular, que ha resistido  los años difíciles del Período Especial, cobrando menos de doscientos pesos al mes durante largo tiempo, ahora tal vez con un poco más, pero igualmente insuficiente. ¿Cuál es el sentimiento predominante entre los que están en tu misma situación?

AI: Nos sentimos traicionados por un Estado al que tanto defendimos, y en el cual una vez confiamos. Nos soltaron el problema nunca resuelto durante cincuenta años, desde el día en que intervinieron estos pequeños comercios. Ahora nos obligan a reconstruir una red comercial en ruinas, mantenida por nosotros mismos con esfuerzos incontables.

HP: ¿Quieren o no pasar a las cooperativas?

AI: Yo diría sí, pero no con tantas imposiciones. Deberían considerarnos; estamos pagando un precio inaudito por defender este socialismo.

El gobierno improvisa soluciones como esta, ante la imperiosa necesidad de eliminar el subempleo crónico, típico ya del socialismo. Acude al trabajo por cuenta propia, a las cooperativas y otras nuevas formas de gestión económica.

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