martes, 24 de junio de 2014

Cuba: cacería de brujas vs. prensa libre

Carlos Ríos Otero/ Hablemos Press.

LA HABANA, 24 de Junio.- Tres periodistas independientes cubanos fuimos interceptados y registrados por un equipo de la Aduana General de la República de Cuba el pasado 30 de mayo, en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, mientras descendíamos de una aeronave procedente de Lima, Perú.

Compartíamos vuelo con decenas de turistas argentinos y peruanos. Me acompañaban Regina Coyula (colaboradora de “14 y medio” y BBC), Juan Carlos Linares (foto-reportero) y quien escribe Carlos Ríos Otero (colaborador de Cubanet, Cubaprensalibre, Hablemos Press y Payolibre). Fuimos interrogados y maltratados verbalmente.

En la operación, nos fueron ocupados valiosos medios para el trabajo periodístico, entre los cuales destacan computadoras, cámaras fotográficas, teléfonos celulares, tablets, memorias USB, así como documentos que incluyen una carpeta de Periodismo Ciudadano Digital y el libro “Yo quiero ser presidente” de Alfonso Baella, referente al uso de la Web en la cruzada política hacia la presidencia de Barack Obama.

Los bienes confiscados fueron escondidos en bolsos por el personal de Aduana de esa terminal aérea, violando sus propias ordenanzas.

Yorki Batista, jefe aduanal del turno saliente (jueves 29/7:00pm a viernes 30/7:00pm) sin identificación (se supo su nombre por boca de otros empleados), se mostró déspota en medio del escándalo. Algunos otros empleados se presentaron sin medios que los identificasen.

La periodista Regina Coyula fue aislada en una habitación oscura, fuera de la vista de turistas y colegas. Exigió su teléfono, el tablets y la cámara fotográfica que había declarado antes de salir de Cuba. Aún así, desoyeron el pedido, y le informaron que se trataba de “una orden de arriba, y se le puede multar, si sigue refutando”.

Al no encontrársele teléfonos, este reportero fue conducido a un cuarto y desnudado para cachearme. Se me ocupó un aparato cuya acta de decomiso me negué a firmar, por lo cual dos funcionarios firmaron la negación.

“Aquí en el salón no se pueden quedar —dijo Batista al terminar el registro—. No soporto sus graciecitas. Serán conducidos a las afueras de la Aduana. Tienen treinta días para reclamar. Quiero dejar la pista limpia”.

El segundo jefe del turno entrante, Pedro Jeans Galán, aseguró que informaría a sus superiores sobre lo sucedido. La Sra. Telma Varela, jefe del turno entrante, también aseguró que informaría a sus superiores sobre el caso.

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