viernes, 23 de mayo de 2014

Visitas, persecuciones y asedio

Por Dr. Eduardo Herrera/ Hablemos Press.
LA HABANA, 23 de Mayo.- En la noche de ayer fui visitado por una persona que dijo ser trabajadora social, la cual venía acompañada de su esposo. El motivo de la visita fue una sanción que había cumplido en el pasado.
Según la joven, yo era uno de tantos, en un listado de personas que  habíamos sido sancionados, y por indicación del jefe de Sector de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y la jefa de Consejo, tenía que visitarme para verificar en que estatus me encontraba.
Incómodo por lo absurdo de la situación, solo atiné a decir que posiblemente fuera mejor ciudadano que quienes la mandan a visitarme, pues trabajo como médico especialista en cirugía en un Hospital, donde salvo muchas vidas y siempre he cumplido con las leyes del país, a pesar de que muchas de ellas las considero injustas.
Luego de lo explicado les expuse el por qué de mi sanción, aquel supuesto delito de Salida Ilegal del Territorio Nacional. Le mostré los documentos de la sanción, emitida por el Tribunal, y el del cumplimiento de la misma por dos años.
Por la expresión de sus rostros, al parecer, tanto ella como su esposo sentían vergüenza de haberme ido a molestar.
Esta anécdota demuestra lo que sufrimos muchos cubanos aún cuando somos sancionados injustamente, asediados y perseguidos por las autoridades, creándonos una mala reputación entre los que nos rodean, hasta destruirnos moral y psíquicamente.
Existen muchas personas como yo, sancionadas por un delito que no cometieron y, en el supuesto de haberlo cometido, solo se trata de la violación de una ley que obvia la Declaración Universal de Derechos Humanos, la cual, en su Artículo 13, inciso 2, dice lo siguiente: “Toda persona tiene el derecho de salir de cualquier país, incluso del propio y regresar a su país”.
También sufre de estos métodos y otros aún más crueles, todo aquel que expresa su descontento con el sistema y las condiciones de vida que llevamos la mayoría de los cubanos, fundamentalmente los opositores al régimen, quienes incluso somos golpeados por decir nuestras opiniones.
Pongo en conocimiento de las autoridades internacionales y organismos como la CIDH para que cesen estos actos de violaciones de los Derechos Humanos en Cuba y se tomen medidas enérgicas al respecto.

Recuerdo que el Artículo 12 de la Declaración Universal de Derechos Humanos plantea que nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

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