martes, 6 de mayo de 2014

Cerveza con sabor a ira en el casco histórico de la Habana Vieja


Turistas caminan por una ruinosa calle de la Habana Vieja. Foto: Hablemos Press. 

Por Zahira Castro/ Hablemos Press. LA HABANA, 6 de Mayo.- La Habana está llena de paredes y edificios deteriorados que presentan un peligro inminente para la sociedad cubana, que a diario transita por las calles llenas de baches, balcones apuntalados y otros obstáculos.

El gobierno no se interesa por resolver esta situación, que ha ocasionado incidentes, incluso en el que han perdido la vida nacionales y extranjeros.

Como contraste a esto, aparece una nueva y flamante cervecería en el casco histórico de la Habana Vieja, a la cual tienen acceso turistas y un por ciento muy bajo de la sociedad cubana.

Los que viven en este entorno deben conformarse con mirar, suspirar, soñar, apretar los puños para expulsar del cerebro los sentimientos de impotencia al convencerse -cada día más- que este gobierno es el más antinacionalista del mundo.

Nunca construyen algo pensando en el beneficio de los nacionales, sino alegrarle la vista al extranjero para que suelte su dinero y así ellos, dueños de la isla engordar su bolsillo.

Según Raúl Castro, presidente de Cuba, ya "se acabaron las gratuidades". La cuenta única del comandante, su hermano, sigue creciendo. Hablar de este tema puede costar hasta la cárcel.

En realidad nadie sabe a dónde van a parar los ingresos del país. Nadie sabe en que se emplean los recursos. Cada día hay menos alimentos en la lista de la cartilla de racionamiento. Los anaqueles en los mercados están prácticamente vacíos.

El transporte empeora por días. Menos en la reparación de las viviendas para los nacionales, en cualquier cosa se emplean los recursos; en un hotel, una Tienda Recaudadora de Divisa, todos negocios de los militares, hasta una cervecería para extranjeros en medio de la ruinosa Habana Vieja.

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