miércoles, 16 de abril de 2014

Negativa a queja al Arzobispo de La Habana por obstáculos arquitectónicos

Por Jaime Leygonier/ Hablemos Press.

LA HABANA, 16 de Abril.- En noviembre del 2013 entregué en el Arzobispado de La Habana una carta, que publiqué en Hablemos Press bajo el título "Queja al Arzobispo de La Habana sobre barreras, simonía y exclusión”.

Carta dirigida al Arzobispo Jaime Ortega sobre temas menudos concernientes a sus deberes pastorales y de administración; con  ruego de que orientara a los sacerdotes cumplir con lo establecido para evitar accidentes por los obstáculos y para no cobrar las misas de difuntos.

Dar a la publicidad esa queja en internet habría sido innecesario si no me lo aconsejara  la  experiencia sobre el acostumbrado callar y no hacer de los obispos ante cualquier petición.

Desde noviembre hasta hoy -abril- según esa costumbre, no hubo  respuesta epistolar como  sería lo correcto según las reglas de urbanidad entre las personas y el deber del servidor público.

Silencio que es respuesta elocuente cuando los problemas objeto de la queja y petición continúan en pie, como si fuera principio de honor sostenerlos y deshonra enmendarlos.

Sin consideración para los peligros físicos (obstáculos) y espirituales (simonía) para los asistentes a los templos.

Cito y resumo la queja de noviembre del pasado año:                                                                                                            
"Acudo a Su Excelencia en queja -y petición de que lo remedie- porque en algunos templos con puertas del siglo XIX   no abren éstas completamente, sino sólo la puerta pequeña, con lo cual dejan el marco como barrera arquitectónica al paso de ancianos y discapacitados.

En negligencia con su seguridad, y con la de la multitud en caso de aglomeración o pánico.

Internacionalmente existen normas que procuran el diseño universal y prohíben barreras de accesibilidad como esas en edificios que reúnen público.
La accesibilidad es el principio 6° de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (13/ 12/2006, 0.N.U.). Conceptos innecesarios si se abre la puerta según la caridad y según la fabricó el carpintero del siglo XIX.

En mi parroquia del Buen Pastor de Jesús del Monte y la cercana capilla de Nstra. Sra. de la Guardia, durante años mis ruegos y razonamientos al  señor párroco al respecto no obtuvieron resultado, tampoco publicarlo en Hablemos Press.

("Obstáculos: Piedras de tropiezo en el camino y corazones empedernidos", septiembre, 2013. - Con foto de la puerta de la iglesia de Jesús del Monte a la salida de la misa dominical).

/…/ También le ruego remedie "la costumbre" del cobro de la misa de difuntos a peso por cada nombre de fallecido, lo cual ocurría en el 2011 en el 43,24% de las iglesias que encuesté (del total de 37 templos, 21 no solicitaban pago sino donativo voluntario y 16 cobraban según tarifa).

/…/Menciono otras miserias humanas que promueven o toleran en las iglesias: Acoso, camarillas; sin extenderme por ser ya objeto de publicación, o por atañer a mi persona y estar denunciados a organismos que registran violaciones de los Derechos Humanos. 

/…/Espero su respuesta postal, repito: Es nocivo fingir que no existimos o que nuestras opiniones sólo merecen despectivo silencio."

Solicité la renuncia a una exclusión de fieles disidentes políticos, marginados dentro de su Iglesia, exclusión que aparentemente alcanza hasta a los mensajes del papa Francisco, quién parece que no existe para la Iglesia en Cuba.

Al párroco de Jesús del Monte y capellán de Nstra. Sra. de La Guardia, R. P. Luis Alberto Formoso, por ser uno de los que mantienen esa barrera arquitectónica en los portones de los templos que atiende, le entregué copia de mí queja - que en persona le he explicado repetidas veces desde hace años.

Pero persistió en permitir esas barreras.

Otros templos con este peligro innecesario, sin ninguna razón que impida abrir correctamente sus puertas al libre acceso de ancianos e impedidos físicos, son Nstra. Sra. de Monserrate, el Espíritu Santo (pese a que labora allí Mons. Sánchez Polcari quien con limitaciones en una pierna podría comprender el problema) Nstra. Sra. del Carmen, etc.

Me contaron una anécdota sobre Mons. Ortega: Hace años, al bajar una escalera en La Merced, se mostró muy temeroso por un escalón inseguro:
"No hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti".

Antes de 1959 no era esa la práctica en los templos y la legislación cubana prohibía los obstáculos arquitectónicos; esa legislación cayó en desuso con el caos propio del actual régimen.

 Debido a recientes consignas contra "la indisciplina social", las autoridades informan que estudian un proyecto de ley al respecto, pero en Cuba jamás cumplen lo legislado y no debería la Iglesia esperar multas para ahorrarles a los más débiles incomodidad y peligro.

En contraste, en la parroquia de la Medalla Milagrosa, el controvertido párroco, P. P., Jesús Ma. Luzarreta hizo acondicionar el portón con rampa y pasamanos.
Faltando esa caridad, hago públicos estos problemas y pienso "apelar al César", como anuncié hace meses al párroco Formoso: acudir en queja al Gobierno - quien, mimado por el clero, tampoco hará nada.

"Quien es fiel en lo poco es fiel en lo mucho" es Palabra de Dios que espanta al ver como pastores de pastores, que proclaman grandezas como que aportan al "diálogo entre cubanos" y "al cambio" de la Nación. Que viven en el deber de transmitir pura la Doctrina.

 Nos fallan en cosas tan pequeñas como la protección del impedido, la prohibición de la simonía y cerrarse al diálogo con los fieles disidentes que tenemos el defecto de ser perseguidos por la Dictadura por nuestra "hambre y sed de Justicia".

VIDEOS