jueves, 20 de marzo de 2014

Raúl Castro y los Generales, apuntalan la intolerancia y la violencia oficial

Por Carlos Ríos Otero/ Hablemos Press.
LA HABANA, 20 de Marzo.- El General de Ejército Raúl Castro, jefe de Estado y Gobierno, dijo en la Segunda Sesión Ordinaria de la Asamblea Nacional (parlamento) de la Octava Legislatura: “si fuera necesario se tomarán medidas drásticas, y asumiremos el costo político”.
Esta diatriba recuerda la amenaza al pueblo por parte del también General Sixto Batista, cuando figuraba al frente de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR) y era comisario mayor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), cuando dijo, en ese mismo parlamento que “la calle es de los revolucionarios y si es necesario hay que partir cabeza”.
El Poder Legislativo ha institucionalizado la violencia oficial creando las terroríficas Brigadas de Respuesta Rápidas (BRR), promovidas por el Buró Político el 28 de diciembre de 1990; y en el nuevo momento se ha dinamizado con la invasión de los generales de la vieja guardia que han ocupado las vicepresidencias de los Consejos de Estado y de Ministros, incluso fundadores de los servicios secretos.
El Buró Político, es quien elige los diputados a la Asamblea Nacional, los representantes a las Asambleas provinciales y los delegados (concejales) de las municipales.
La presencia de los ciudadanos en las urnas, cada dos años y medio, es falsa; y cada 5 años para la diputación a la Asamblea Nacional es una gran farsa electoral.
El Politburó, aumentó la presencia de los militares desde que Raúl Castro se hizo del poder ya desde la Séptima Legislatura 2008-2012:
De quince miembros con que cuenta dicho comando supremo de la revolución, el 51 % son militares de alto rango: Raúl Castro, Abelardo Colomé, ministro del interior. De las Fuerzas Armadas: Cintra Frías, ministro, López Miera, jefe del Estado Mayor, y los viceministros Ramón Espinosa, Quinta Solas, y los coroneles que ofrecen servicio en la vida civil, Marino Murillo Jorge y Adel Izquierdo, ambos vicepresidentes del Consejo de Ministros.
Por otra parte, el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) celebrado a finales del 2012, de 115 efectivos de su Comité Central, veintiuno son generales y coroneles de las castrenses Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) y Ministerio del Interior (MININT); además, los comandantes de la revolución: Guillermo García y Ramiro Valdez.
Desde entonces, dos miembros del Buró Político han muerto: Julio Casas, ex ministro de la FAR y Juan Almeida, Comandante de la revolución;  y Fidel Castro, Comandante en Jefe del proceso, quien presidía todos los cargos como número uno, cesó por enfermedad. Aunque se le nombra, Máximo Líder, de lo que ellos llaman revolución.
Muchos coroneles son claves en la política económica de Raúl Castro, por ejemplo, su yerno López-Calleja, promovido al CC-PCC se le considera el albacea de los negocios financieros del clan Castro.
Dos generales son los ejecutivos de la violencia oficial: Abelardo Colomé y Fernández Gondín, ministro y viceministro primero del interior, respectivamente; ambos, miembros del Comité Central-PCC y diputado nacionales por la provincia de Santiago de Cuba; es decir, con inmunidad parlamentaria, lo que establece un estado policiaco sin precedente en la historia de Cuba.
Los  oficiales del MININT de la división G-2 (policía política) son quienes lideran las BRR junto con los funcionarios del PCC, y se chantajea a los trabajadores estatales para hacer grupo ante los actos violentos, conocidos en el argot oficial como mítines de repudio.
Los mítines o actos de repudio, son ejecutados en horas laborables y con medios de transporte de las instituciones estatales. Durante estos actos  los disidentes son asaltados en la vía pública e invaden sus domicilios; el ejemplo más evidente son los ómnibus donados por Pastores por la Paz que se usan para trasladar a las turbas del G-2 y PCC y se han usado contra la ONG de DD.HH. Damas de Blanco. También los ómnibus de la corporación LABIOFAN, entidad que dirige el sobrino de los Castro, el señor Fraga Castro, son pasto del terror contra pacíficos disidentes.
Los Gobiernos de la CELAC eligen a Cuba para que lidere las instituciones de la comunidad de naciones (ONU) como UNESCO, ECOSOC, OIT, y al Consejo DD.HH. Ya de facto por la contribución del castrismo a la represión con la filosofía de la violencia,  la CELAC es viciada y prostituida, y descalifica a ésta ante la OEA, cuando Cuba mantiene el liderazgo regional en dicho cónclave.

Los cubanos comentan: “No existe base ética, parafraseando al castrismo -lineamientos- para que estos regímenes sean elegibles, ya que no clasifican cívica y moralmente ante las instituciones mencionadas”.

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