miércoles, 5 de marzo de 2014

Policía política cubana secuestra a un sacristán

Roberto Pupo Tejeda al ser liberado. Fotografía del autor.

Por William Cácer/ Hablemos Press.

LA HABANA, 5 de Marzo.- El Sacristán Roberto Pupo Tejeda, fue detenido violentamente el domingo por agentes de la Seguridad del Estado cuando pretendía asistir a misa en la iglesia Santa Rita de  Casia, ubicada en calle 26 y 5ta, del reparto Miramar.

“Iba llegando a la iglesia Santa Rita, cuando de repente se me abalanzaron dos señores que me retorcieron los brazos y me llevaron a un lugar apartado de la vista de los transeúntes y feligreses que por allí pasaban”, relató Pupo Tejeda.

Como cada domingo, la Seguridad del Estado cubano desarrolla un intenso operativo en los alrededores de la Iglesia para impedir que opositores al régimen y Damas de Blanco asistan a misa para pedir por los presos y los enfermos.

“No me considero un opositor al gobierno, sólo soy un siervo de Dios en busca de paz y justicia para mi sufrido pueblo de Cuba. Dios es mi única razón y motivo para defender a los más pobres y marginados de este mundo. La misión de la Iglesia es identificarse con los pobres y sufridos. Solo pido una mayor justicia en la sociedad y que se respete el derecho del pueblo a llevar adelante sus reclamos pacíficos”, dijo este joven sacristán de 40 años.

Tanto el Sacristán Pupo Tejeda, como otros detenidos fueron maltratados por los oficiales de la Seguridad del Estado y conducidos a   al Centro de Detención conocido como el Vivac, luego de haberlos mantenido varias horas dentro de un carro jaula herméticamente cerrado y expuestos al sol del mediodía.

Varios defensores de los derechos humanos se manifestaron en la cárcel a favor del Sacristán arrestado.

“El gobierno no debe arrestar a un sacristán que se pronuncie a favor de la justicia social; no tiene derecho a tratarlo como un político o elemento subversivo. El religioso solo está cumpliendo su misión de consolar a los quebrantados de corazón”, opinó Adonis Salgado, un defensor de los Derechos Humanos.

Los agentes de la Seguridad del Estado son cada vez más hostiles con quienes disienten; utilizan todo tipo de intimidaciones; incluso hasta las amenazas de muerte.

“Yo estaba muy asustado, y para ser sincero entré en pánico; nunca me había visto en tanto peligro y rodeado de tanta gente impía. Solo le pido al Altísimo que derrame toda su misericordia sobre mi pueblo”, expresó Pupo Tejeda, mientras me mostraba sus manos, heridas por las esposas metálicas que le pusieron cuando lo arrestaron.

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